COPIA CERTIFICADA: BINOCHE Y KIAROSTAMI NOS HABLAN DEL AMOR

He ido a ver “Copia certificada” , la última película del director iraní Abbas Kiarostami, y me imagino que cuando leáis eso estaréis pensando lo mismo que yo antes de ir al cine, va a ser una de esas películas alabadas por los críticos por proceder de una cinematografía exótica pero muy aburrida.

Nunca había visto una película de Kiarostami y, posiblemente no me habría acercado al cine a verla sino fuera porque su protagonista es una de las mejores actrices del cine europeo, Juliette Binoche.
Y ahora que ya estoy de regreso a casa todavía tengo la película en la cabeza, porque es de esas películas que gustan más a medida que pasan las horas que cuando acabas de salir del cine.

Juliette Binoche y William Shimell en Copia Certificada

El argumento es muy sencillo. Está situado en uno de esos bellos y encantadores pueblos de la Toscana italiana. Uno de los protagonistas es un escrito(William Shimell, en su primer papel en el cine ya que es cantante de ópera) autor de un libro sobre las copias en el arte que viaja hasta este pueblo para dar una conferencia y ella(Juliette Binoche) una galerista francesa que vive en el pueblo junto a su hijo. Al principio parecerá que ambos son dos desconocidos pero a medida que avanza la historia iremos descubriendo otros aspectos que no voy a desvelar ahora, es mejor que lo descubráis vosotros mismos.

La película está llena de reflexiones sobre las relaciones entre hombres y mujeres, como evoluciona el amor a lo largo de los años, como se puede mantener viva la llama de ese amor si los dos luchan por él o, por el contrario, esta llama se apaga cuando el cinismo sustituye al entusiasmo. Está llena de frases para recordar y que te hacen pensar pero si tuviera que elegir una es aquella en la que una pareja con la que se cruzan casualmente, le da el siguiente consejo al protagonista

“todo lo que ella pide es que camine a su lado y pose su mano sobre su hombro. Parece una tontería pero todos sus problemas podrían quedar solucionados con ese simple gesto”

Cuantas parejas que llevan años juntos no habéis visto caminando por la calle, él unos metros por delante y su mujer siguiéndole , sin apenas hablar ni mirarse, como si fuesen dos extraños.Cuando lo veo me provoca una gran tristeza porque es la muerte del amor. Ese es el sentido de las palabras del personaje, “caminar a su lado y posar la mano en el hombro”, hacerla sentir que está ahí y que aún la ama. No damos la importancia que tiene a los gestos, son básicos en las relaciones humanas. Una caricia o una mirada pueden expresar más que un montón de palabras vacuas, pero que tacaños somos para expresar los sentimientos. La película alterna con maestría estos diálogos que nos descubren los sentimientos ocultos de los personajes con otros momentos de silencio que parecen querer desnudar sus almas

Me parece dura y hermosa la descripción del amor de pareja que hace el personaje de William Shimell, para él el amor es un jardín sin hojas. Nadie espera que un jardín que da bellas flores en primavera las siga dando en verano, porque en verano la flor se habrá vuelto fruta y en otoño la fruta habrá caído. Cuando llegue el invierno,el jardín  se habrá quedado sin hojas pero un jardín sin flores es hermoso también. En eso se convertiría el amor de pareja cuando la costumbre y el tiempo haya  matado la ilusión de los años primeros, aunque una pareja de ancianos saliendo de la iglesia apoyándose el uno en el otro parece rebatir esta amarga visión del amor.

Juliette Binoche , como siempre, maravillosa en su papel, transmitiéndonos a la vez amor y soledad, desamparo y esperanza con su belleza serena y frágil de la que es difícil no enamorarse. William Shimell perfecto en su papel de escritor maduro, culto y bastante cínico que parece incapaz de mostrar sus emociones. Quizás pueda resultar  algo lenta para el cine al que estamos acostumbrados pero es un placer disfrutar de su ritmo pausado, de los diálogos bien construidos que nos hacen reflexionar sobre nuestros propios sentimientos y ya no hay muchas películas que nos hagan pensar.

Esta ha sido la única película que Kiarostami ha rodado fuera de Irán y , por desgracia, ha sido censurada en su propio país pues consideraron las autoridades religiosas que Juliette Binoche no iba vestida de forma decente. Que pena la ceguera del fanatismo que ve maldad donde sólo hay arte y humanidad.

Si vais a verla , por favor, que sea en versión original para apreciar el gran trabajo de los actores que se expresan en francés, inglés e italiano saltando de un idioma a otro con total naturalidad.
Paa terminar las palabras de Kiarostami  con las que resume su película” se trata de una historia universal, que podría sucederle a cualquiera , en cualquier lugar”

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