HANNAH ARENDT Y MARTIN HEIDEGGER . LA ANGUSTIA DEL SER (PRIMERA PARTE)

Leyendo el periódico de hoy encuentro una noticia que aparece en una esquina , en letra pequeña y casi escondida entre los grandes titulares del día y, sin embargo, a mi me parece una de las noticias más tristes y alarmantes que he leído en estos meses llenos de malas noticias. El día 23 de enero de 2012 el presidente del Parlamento alemán Wolfgang Thierse presentaba los resultados de un informe elaborado por expertos independientes en el que se afirma, y cito textualmente la noticia del periódico español “El Mundo”, que “el 20% de los alemanes siente un odio latente contra los judíos.La radiografía resultante ofrece picos alarmantes entre la población más joven. Los dos factores es el papel de Internet y la expansión del islamismo radical”. El próximo día 27 de enero se conmemora el Día Internacional en memoria de las víctimas del Holocausto, una fecha que fue escogida porque ese día del año 1945 las tropas soviéticas liberaron a los supervivientes del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia, donde desde 1940 habían hallado la muerte entre un millón y medio y dos millones y medio de seres humanos. ¿Su delito? Ser judíos. 
En los seis años que duró la Segunda Guerra Mundial seis millones de judíos y otros dos millones de gitanos, rumanos, eslavos, homosexuales y enfermos mentales fueron asesinados en estos campos de exterminio bien en las cámaras de gas, fusilados, por desnutrición, de frío  o por exceso de trabajos forzados. Nosotros llamamos a este genocidio, a este horror al que apenas es posible poner palabras que describan la monstruosidad de lo que sucedió durante aquellos años en el corazón de Europa, el Holocausto , palabra que procede del griego “Holos” que significa “todo” y “kaustos”, que significa “quemar” por lo que podemos traducirlo como “quemarlo todo” y es lo que hicieron los nazis, quemar a todo un pueblo, quemar sus cuerpos, sus esperanzas y tratar de quemar hasta su alma, aunque esto último no pudieron conseguirlo. En hebreo al Holocausto se le llama “Shoah” que significa “Catástrofe”, una catástrofe , una vergüenza para el ser humano que jamás debería repetirse. Es célebre la frase del filósofo Jorge Santayana, mil veces citada, “Quién olvida su historia está condenado a repetirla”. Parece que sesenta y siete años después de la liberación de Auschwitz, la historia está siento olvidada y los demonios del antisemitismo, del racismo, del odio , vuelven a despertarse como lo demuestra el informe presentado en el Parlamento alemán con el que abría este artículo.

La entrada del Campo de Exterminio de Auschwitz Birkenau, liberado por las tropas soviéticas el 27 de enero de 1945, una auténtica puerta a un infierno donde hallaron la muerte entre un millón y medio y dos millones y medio de seres humanos. El dramaturgo rumano Eugène  Ionesco escribiría “La única explicación para el Holocausto Judío está en la demonología”, es muy difícil hallar una explicación racional para un odio irracional, para el deseo de exterminar a todo un pueblo, deshumanizarlo hasta convertirlos en infrahumanos y conseguir que una falacia tan monstruosa penetrara en los cerebros de la población de Alemania, el que era considerado como el país más avanzado y culto de Europa. Cuando 67 años después del final de aquella pesadilla los vientos del antisemitismo vuelven a soplar en Alemania y en otras naciones de Europa ,con el resurgimiento de partidos xenófobos y racistas en otras naciones europeas, es necesario recuperar aquel horror para evitar que incubemos un nuevo huevo de la serpiente (imagen procedente de http://isurvived.org )
Yo soy alemán aunque español de educación y de corazón, pero por mi lugar de nacimiento siento una necesidad aún mayor de denunciar siempre el racismo, el odio al diferente, la intolerancia y todas las ideologías que conducen a la deshumanización de un grupo por su raza, por su credo o por cualquier otra característica. No podemos olvidar las lecciones de la historia porque es la única forma que tenemos para evitar que esta se repita y ahora que está desapareciendo la generación que vivió la Segunda Guerra Mundial , es más necesario que nunca hablar sobre ella y que las nuevas generaciones la conozcan.  . Por ello en los próximos días trataré de escribir la historia del Holocausto, por qué se produjo e intentaré transmitir la demencia , la maldad y el infierno que tuvieron que soportar millones de seres humanos, millones de tragedias individuales, de sufrimiento  y de dolor que casi obligan a apartar la mirada de los relatos que las describen. No aportaré nada nuevo , toda la información está escrita y mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo, pero si sólo a una persona le sirve para despertar y enfrentarse a los intolerantes, a los racistas, a los xenófobos o a la ignorancia del pasado, habrá merecido la pena.
Pero en el artículo de hoy no voy a sumergirme todavía en el Holocausto, sino en una historia de amor, o al menos para una de sus dos protagonistas es de amor, que se vio afectada por la guerra y por la persecución de los judíos en Alemania, una historia de amor que implica a dos importantes figuras intelectuales del siglo XX, el filósofo  Martin Heidegger (1889-1976) y la también filósofo Hannah Arendt(1906-1975). Vamos a conocer un poco sus vidas antes de que sus caminos se cruzaran en 1924. Hannah , o Joanna , había nacido en un pueblo próximo a la ciudad de Hannover que hoy ya se encuentra integrado dentro de la ciudad,  en el seno de una familia judía perteneciente a la alta burguesía , que había emigrado desde Könisberg, ciudad a la que regresaron cuando la pequeña Hannah tenía sólo tres años. Su padre, Paul Arendt, padecía sífilis , una enfermedad para la que todavía no había cura, y moriría en 1913, cuando Hannah tiene sólo siete años. Sería el primer golpe que sufriría Hannah que, sin embargo, a pesar de su corta edad, demostraba una entereza que admiraba a su madre, Martha, que escribe en su diario, tal y como nos lo cuenta el filósofo español José Antonio Marina(1939) en su obra “Palabras de amor” en la que me baso para escribir esta historia, “Entiende esta muerte como algo que es triste para mí. Ella no está afectada. Para consolarme me dice “Piensa, mamá, que esto les pasa a muchas mujeres”

Desde pequeña Hannah Arendt demostró una gran inteligencia, dominando el griego y el latín y leyendo a autores como Immanuel Kant o Soren Kierkegaard cuando apenas era una adolescente , pero también una naturaleza sensible en la que se mezclaba la seguridad en sí misma con la timidez y también con la bondad y la honestidad de su pensamiento. Una de sus frases más hermosas , escrita en 1963, casi 20 años después del final de la pesadilla de los campos de exterminio , demuestra la grandeza del pensamiento de Hannah , que a pesar de todo no había perdido la fe en el ser humano “Nunca en mi vida he ‘amado’ a ningún pueblo ni colectivo, ni al pueblo alemán, ni al francés, ni al norteamericano, ni a la clase obrera, ni a nada semejante. En efecto, sólo ‘amo’ a mis amigos y el único género de amor que conozco y en el que creo es el amor a las personas”.(imagen procedente de http://patriciaenrelacion.blogspot.com)
Para consolar a su madre Hannah solía decirla “Hay que pensar lo menos posible en las cosas tristes, porque no tiene sentido ponerse triste” pero el dolor que esta niña de siete años sufría, y que hace aún más admirable y conmovedora su entereza , queda reflejado en lo que la propia Hannah escribiría años después de esta época de su vida “Deseé efectivamente no tener que seguir viviendo”. Era una niña especial, diferente, de una inteligencia muy superior a la media, una niña que con catorce años ya había leído la obra más importante de uno de los grandes filósofos de la historia y una de las personalidades más influyentes en el pensamiento moderno, Immanuel Kant(1724-1804), la “Crítica de la Razón pura” y también la obra de otro filósofo y psicólogo alemán de su tiempo, Karl Jaspers(1883-1969), al que en el futuro le uniría una estrecha amistad. Con dieciséis años dominaba el latín y el griego y junto a sus amigos crea un club de lectura de literatura antigua. Problemas disciplinarios la fuerzan a abandonar sus estudios en Könisberg y con sólo diecisiete años viaja hasta Berlín, para continuar allí sus estudios.
Es allí donde entra en contacto con la obra del filósofo danés Sören Kierkegaard(1813-1855) que le causará una honda impresión y cuya obra ejercería una gran influencia en muchos pensadores de la primera mitad del siglo XX y que formarían parte de la vida de Hannah, como Martin Heidegger y Karl Jaspers. Kierkegaard  basaba su filosofía en la búsqueda de una verdad que fuera verdad para él , esta búsqueda era la esencia de la angustia del ser humano pero que era necesario afrontar y no huir de ella , porque hacerlo era huir de uno mismo y de la verdad, y Kierkegaard pensaba que la huida era la actitud de la mayoría de la gente, la huida de la verdad. No puedo detenerme aquí a analizar su pensamiento, pero quizás y de forma simplista se podría resumir en su aforismo “El asunto es encontrar una verdad que sea cierta para mí, encontrar la idea por la cual yo sea capaz de vivir y de morir”. Creo que esta idea se grabó en la mente de Hannah, y los actos de su vida demostraron que ella había hallado esa verdad.

Fotografía del filósofo danés Soren Kierkegaard que nos dejó en las siete mil hojas de sus diarios no sólo los acontecimientos principales de su vida sino la clave de su pensamiento basado en la búsqueda de la verdad subjetiva, es decir, de lo que es verdad para uno mismo, subrayando la importancia del yo y de la relación de nuestro yo con el mundo. Sus ideas tendrían una gran influencia sobre muchos de los principales pensadores de la primera  mitad del siglo XX, como Ludwig Wittgenstein(1889-1951) y los dos protagonistas de nuestro relato, Martin Heidegger y Hannah Arendt. Una de las características de su pensamiento que se vería reflejado en sus admiradores, como Hannah, era la angustia de la existencia , una angustia que , sin embargo, era necesaria “La angustia es el vértigo de la libertad” (imagen procedente de http://edward-t-babinski.blogspot.com)
Pero regresemos con ella a Berlín. ¿Cómo era esta joven que apenas estaba saliendo de la adolescencia y que ahora estaba viviendo en aquella gran ciudad ella sola?. Uno de sus compañeros de estudios y que sería amigo de Hannah durante toda su vida, el filósofo Hans Jonas (1903-1993), la describe así “Tímida y reservada , con unos rasgos de una belleza sorprendente y unos ojos solitarios, Hannah aparecía de entrada como  alguien excepcional, única, de un modo indefinible. El aplomo intelectual no era infrecuente en aquella época , pero había en ella una intensidad , una orientación interior, una búsqueda instintiva de la cualidad, una indagación de lo esencial, un modo de llegar al fondo de las cosas , que difundía un aura mágica a su alrededor. Se le notaba una determinación absoluta de ser ella misma, una voluntad tenaz tan sólo comparable a su gran vulnerabilidad”. Otro de sus compañeros, el sociólogo Benno von Wiesse (1903-1987), que durante un tiempo fue novio de Hannah,  diría de ella “Lo más llamativo en ella era la fuerza sugestiva que salía de sus ojos. Uno se sumergía en ellos y era de temer que no pudiera subir de nuevo a la superficie”. De regreso a Könisberg ,Hannah aprueba el examen de Madurez o Abitur en alemán, y a continuación dirige sus pasos a la ciudad de Marburgo. Allí daba clases un filósofo del que sus amigos le habían hablado con entusiasmo y Hannah necesitaba la filosofía, necesitaba aprender pero más aún necesitaba comprender, como ella misma decía “Si no puedo estudiar filosofía, estoy , por así decirlo, perdida!No es que no amara la vida, pero considerando la necesidad que yo sentía me hacía falta comprender” Este filosofo era Martin Heidegger .
Ahora dejaremos que Hannah viaje hasta Marburgo y nosotros aprovecharemos para conocer al que era entonces ya uno de los grandes nombres de la filosofía. Martin Heidegger había nacido en el pueblo alemán de Messkirch el 26 de septiembre de 1889, por lo que tenía diecisiete años más que Hannah. Sus padres, Friedrich Heidegger y Johanna Heidegger, eran ambos de religión católica y llevarían a Heidegger a un internado católico, la KonradHaus, donde comienza a prepararse para seguir la carrera sacerdotal. En 1909 ingresa en la Universidad de Friburgo y al mismo tiempo que avanza en sus estudios filosóficos entrando en contacto sobre todo con la obra del filósofo Edmund Husserl(1859-1938) y estos estudios le van alejando de su vocación sacerdotal, abandonando su formación sacerdotal en 1913. En 1914 es llamado a filas para combatir en la Primera Guerra Mundial pero poco después es licenciado de sus obligaciones militares debido a una dolencia cardíaca. Regresa a Friburgo donde a partir de 1916 trabajará como asistente de Edmund Husserl en la Universidad.

Una fotografía del joven Martin Heidegger, que recibió una educación dirigida a encaminarle hacia la carrera eclesiástica, pero al entrar en contacto con el pensamiento de Kierkegaard y Husserl terminaría abandonando sus estudios en el seminario y años después rompería por completo con el catolicismo.  Kierkegaard había criticado durante la etapa final de su vida a la Iglesia Católica y al Estado confesional porque creía que eso traicionaba el mensaje del cristianismo y escribía “La estructura del estado confesional es ofensiva y perjudicial para los individuos, puesto que cada uno de ellos se ha convertido en cristiano sin saber lo que significa”  La idea de la búsqueda del ser, base del existencialismo del que Kierkegaard es considerado fundador, sería retomado por Heidegger y constituiría la clave de su pensamiento, un pensamiento que tenía por objetivo eliminar todas las certezas y enfrentar al hombre con su angustia existencial. Esta misma técnica la utilizaba en sus clases, desequilibrando hasta tal extremo a sus alumnos que incluso una de sus alumnas fue arrastrada por esta angustia hasta el suicidio (imagen procedente de http://www.heideggariana.com.ar )
Ya en esta época da clases en la Universidad y será con una antigua alumna suya, Elfride , de confesión luterana e hija de un oficial prusiano de alto rango, con quién se casará en 1917. Ese mismo año le vuelven a movilizar pasando los últimos meses de la guerra al frente de una estación meteorológica de la Armada.  Terminada la guerra y mientras sigue dando clases en Friburgo, en 1919 el matrimonio Heidegger  tiene a su primer hijo y un año después el segundo. También en 1920 decide romper con el catolicismo y se hace amigo de Karl Jaspers, del que ya hemos hablado pues en el futuro sería amigo también de Hannah. En 1923 recibe la llamada de la Universidad Philipps de Marburgo. Marburgo es una pequeña ciudad, que en la actualidad tiene ochenta mil habitantes, situada en el valle del río Lahn en el Estado de Hesse, y su Universidad había sido fundada en 1527, lo que la convertía en la universidad protestante más antigua del mundo. Heidegger iba a ser el director del Seminario de Filosofía ,impartiendo cursos sobre Platón, Kant, Hegel o Aristóteles
Sería en el seminario dedicado a Platón donde los caminos de Martin Heidegger y Hannah Arendt se iban a cruzar en aquel año de 1924 . Hannah tiene 18 años y Heidegger 35 años. ¿Cómo era Heidegger? Así nos lo describe José Antonio Marina “Es bajo, moreno y no mira nunca a los ojos. Rara vez sonríe , tiene el ceño pensativo y un semblante inescrutable, pero de él emana un especial magnetismo y es un gran seductor. Le gusta ser un profesor especial, distinto a los demás, original. Empieza a innovar con los horarios. Asegura que sólo se puede reflexionar seriamente al comenzar el día, así que pone su seminario a las siete de la mañana. Original también en su vestimenta, suele llevar pantalón corto , calcetines altos y una chaqueta marrón al estilo de los campesinos de la Selva Negra. Tiene una increíble facilidad  de palabra, una oratoria magnífica , un halo poético cuando habla”. Sus clases son frecuentadas por muchos estudiantes judíos, que en palabras del amigo de Hannah, Hans Jonas , lo consideran “Como si Heidegger fuese un rabino milagroso, un gurú”

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Edificio de la Antigua Universidad Philipps de Marburgo, la más antigua  de las universidades protestantes en todo el mundo. En ella impartía clases de filosofía Martin Heidegger desde 1923 cuando una joven Hannah Arendt, con apenas 18 años, llegaba allí para estudiar con aquel hombre que, según le habían asegurado otros estudiantes, despertaba el entusiasmo y ayudaba a pensar. Y para Hannah “Pensar es vivir y vivir es pensar” y aceptaba el riesgo que eso suponía, y así escribía “No creo que pueda darse un proceso de pensamiento sin experiencia personal. Todo pensamiento es reconsideración:pensar en la pérdida de la cosa.Pensar es exponerse” Y en Marburgo iba a exponerse y a vivir una experiencia que marcaría su vida 
Cuando Hannah recuerda aquella época y  lo que los estudiantes le habían contado de Heidegger escribe , “El rumor era muy sencillo:el pensamiento ha cobrado vida otra vez, los tesoros de la formación acerca del pasado, creído en forma muerte, se convierten de nuevo en palabra viva, poniéndose de manifiesto que dicen cosas totalmente distintas de lo que con desconfianza se había supuesto.  Hay un maestro ; quizás es posible aprender a pensar. Es un pensamiento que asciende como una pasión del simple hecho de haber nacido para el mundo , y que no puede tener una meta final, como tampoco puede tenerla la vida misma”   En este tiempo toma también clases de teología cristiana en el seminario de Rudolf Karl Bultman(1884-1976), seminario donde conoció entre otros a su amigo, al que antes he citado, el filósofo Hans Jonas. Hannah no pertenecía a ninguna comunidad religiosa pero siempre se sintió judía y su insaciable necesidad de aprender y conocer la llevó a las clases de Bultman, un teólogo luterano que defendía la necesidad de abandonar la búsqueda del Jesús histórico, el que aparece en los Evangelios, para centrarse en la búsqueda del Jesús de la fe.
Sería en febrero de 1925 cuando Heidegger llama a su despacho a Hannah, estudiante de su seminario. Recordemos que Heidegger no sólo tiene diecisiete años más que ella sino que además es un hombre admirado por sus alumnos y también por sus compañeros en la Universidad, por lo que es fácil imaginar como se debía sentir ella cuando en este primer encuentro, según relató luego a su amigo Hans Jonas,  Heidegger “se arrodilló delante de mí. Yo me incline y él, desde su posición, alzó los brazos hacia mí y cogí su cabeza entre mis manos; me dio un beso y yo se lo devolví” El efecto que tuvo que causar en el sensible espíritu de Hannah aun sería mayor cuando unos días después recibe una carta de Heidegger donde la escribe “Aún debo ir a verla esta noche y hablarle al corazón. Todo debe ser llano , claro y puro entre nosotros. Sólo entonces seremos dignos de encontrarnos. El hecho de que usted llegara a ser alumna mía  y yo, su maestro, es sólo el origen de aquello que nos ocurrió. Nunca podré poseerla , pero usted pertenecerá a partir de ahora a mi vida, y  ésta deberá crecer por usted. Nunca sabemos en qué podemos convertirnos para los otros a través de nuestro ser”

“El camino que seguirá su joven vida está oculto. Inclinémonos ante él. Y mi fidelidad a usted sólo deberá ayudarle a mantenerse fiel a sí misma.” escribe Heidegger en la primera de las muchas cartas que  dirigirá a Hannah , y añade desupés “No puedo ni quiero separar sus ojos leales y su querida figura de su confianza pura, de la bondad y pureza de su esencia juvenil” Palabras hermosas, es cierto, pero que Heidegger no dudaba en usar en sus múltiples conquistas a lo largo de su vida. Es cierto que por Hannah iba a sentir algo diferente debido al brillo de su inteligencia, pero , como veremos en la segunda parte de esta historia, Heidegger se amaba principalmente a sí mismo por encima de cualquier otro sentimiento. Durante toda su relación insistió siempre Heidegger en mantener un absoluto secreto  sobre sus encuentros con Hannah del que él alababa, humillandola, “su alegría servicial”. Siempre era él quien fijaba las citas , como en esta carta “Mi querida Hannah. Me alegraría muchísimo si vinieras a verme hoy a las nueve menos cuarto de la noche. Si la luz de mi cuarto está encendida es que estoy en casa” (imagen procedente de http://intothewildunion.blogspot.com )  
En esta carta Heidegger la dice que no convierta este sentimiento en una amistad, porque es algo más poderoso lo que les une “Cuidemos como un regalo depositado en el fuero más interno el hecho de haber podido encontrarnos y no lo deformemos por medio de autoengaños en la pura vivacidad; es decir, no nos imaginemos algo así como una amistad del alma, al que nunca existe entre los seres humanos” Heidegger considera que esa amistad no puede existir  aunque luego parece contradecirse cuando escribe “Pero de este modo el regalo de nuestra amistad se convierte en un deber  que, tal como queremos, nos hará crecer. Y es éste también el que me hace pedir perdón por haberme propasado por un momento en nuestro paseo. Sin embargo , quiero poder darle las gracias de verdad y transmitir a mi trabajo la pureza de su carácter desde el beso de su frente pura”  Hannah era una mujer de increíble inteligencia, pero también era una joven de gran corazón, sensible, leal y con gran sentido de la amistad y se hallaba casi indefensa ante el poder seductor de las palabras de su profesor que , además, no dejaba de escribirla.
En otra carta vemos como la afirmación de Heidegger de que nunca podría poseerla por ser su alumna, y a lo que habría que añadir que también era un hombre casado y con dos hijos, pierde fuerza ante sus deseos de estar con ella “Querida Hannah. Lo demoníaco ha dado en mí . El quieto orar de tus manos queridas y tu frente luminosa lo guardarán en femenina transfiguración. Nunca me había ocurrido algo así. En el camino de regreso , bajo el chaparrón, eras aún más bella y grande. Podría haber caminado contigo durante noches”.  Durante la Semana Santa , Heidegger y su familia se van de vacaciones a una cabaña que poseía en Todnauberg, un pueblo próximo a Friburgo donde Heidegger podía disfrutar de dos de las cosas que más apreciaba, la naturaleza y la soledad. Pero tampoco allí se olvida de Hannah, y la escribe una nueva carta donde revive las emociones y sensaciones de su primer encuentro en su despacho de la Universidad en febrero “Cuando brama la tempestad alrededor de la cabaña, pienso en “nuestra tempestad”.Me tomo un descanso soñando con la imagen de la joven que, con un impermeable y un sombrero encasquetado sobre los ojos grandes y quietos, entró por primera vez en mi despacho y que, pudorosa y reservada, respondió con parquedad a todas las preguntas, y entonces traslado la imagen al último día del semestre, y sólo entonces sé que la vida es historia”

Martin Heidegger y su esposa Elfride Heidegger. Ella tendría que soportar toda una vida de engaños y traiciones de Heidegger, aunque él nunca quiso abandonarla. La mayoría de las cartas que Hannah escribió al filósofo fueron quemadas por él mismo para evitar que Elfride tuviera conocimiento de su relación, que no sería más que una entre una larga lista de amantes . En una de sus cartas , publicadas por su nieta Gertrud Heidegger(1955) en su libro “Mi alma querida: Cartas de Martin Heidegger a su mujer Elfride ,1915-1970”, ella se queja por sus engaños “no una vez, sino una y otra vez, durante cuatro décadas” y le acusa a Heidegger del “abuso más inhumano de mi confianza”  (imagen procedente de http://filosoficament.blogspot.com )
¿Qué respondía Hannah a este diluvio epistolar? En realidad conservamos muy pocas cartas de Hannah dirigidas a Heidegger, probablemente porque éste las destruyo antes de que pudieran llegar a manos de su esposa , pero se conserva la respuesta que le envió a la cabaña durante las vacaciones de Heidegger, escritas en tercera persona y como si se tratara de un diario,donde Hannah analiza sus sentimientos “Sentía la misma ternura pudorosa  y tanteante por las cosas del mundo. Ella misma era demasiado cerrada y vivía encajonada en sí misma” Pero aquella existencia que ella definía como encajonada en sí misma, había sido alterada por Heidegger y ahora se sentía aún más vulnerable y a merced de la existencia “Ella no pertenecía a ninguna parte. A todo esto, su sensibilidad y vulnerabilidad , que siempre le habían proporcionado cierto aire de exclusividad, crecían hasta alcanzar dimensiones grotescas” La relación se hace estable aunque clandestina, siempre en secreto, como dos ladrones que ocultan su delito.
Heidegger es el que le da las citas para verse, con palabras que creo que debieron herir a Hannah, que tuvo que sentirse casi como una ladrona que fuera a robar , escondiéndose y espiando desde la calle para saber si está la señal convenida “Mi querida Hannah. ¿Quieres venir a verme este domingo por la noche?Vivo alegrándome de esas horas. ¡Ven a eso de las nueve!Eso sí,  si la lámpara de mi habitación está encendida es que estoy retenido por una entrevista. En ese caso ven el miércoles a la misma hora” Podemos imaginarnos a Hannah contemplando la ventana de la casa de Heidegger y regresando a la pequeña buhardilla donde vivía en compañía de un ratón al que había enseñado a comer de su mano, al observar la luz encendida , la señal de que no podía entrar. Heidegger no tenía intención de abandonar a su familia y, como dice José Antonio Marina, era un buen ejemplo de la mentalidad masculina que distingue entre la esposa y la amante, con la última se divierte pero con la primera vive, como si ambas estuvieran a su servicio para hacerle feliz.

Hermann Heidegger , el segundo hijo de Martin Heidegger, hoy con 91 años de edad, que en realidad era hijo de un amigo de la infancia y médico de la familia. Cuando Elfride se lo confesó a su esposo éste pareció aceptarlo y comprenderlo sin dificultad  y la escribe “que sepas que puedes contar con mi confianza comprensiva, constituye una riqueza en el sentido de un apaciguamiento. Así lo has  sentido cuando me rogaste que no habláramos más al respecto” Elfride se lo desveló a su hijo cuando este tenía catorce años pero pidiéndole que nunca lo desvelara hasta que ella muriese, lo que cumplió (imagen procedente de http://www.badische-zeitung.de ) 
En el matrimonio de Heidegger también hay otros secretos. Vimos como en 1919 el matrimonio había tenido a su primer hijo, Jörg Heidegger,  y al año siguiente al segundo , Hermann Heidegger. Antes de dar a luz al segundo hijo , Elfride escribe una carta a Heidegger en la que le confiesa que este hijo no es de él, sino de un amigo de la infancia , Friedel Caesar, que además era su médico de familia. Heidegger ya debía sospecharlo  y de forma insólita no muestra su enfado, pues en la carta de respuesta a su esposa escribe “Hace tiempo que sé que Friedel te ama, y me pareció mezquino interrogarte  al respecto, pero lo que me ha resultado extraño  por momentos es que no me lo dijeras antes” le asegura además que “puedes contar con mi confianza comprensiva” y termina “Confío tanto en tu amor como en mi amor por ti, aun cuando no todo me resulte comprensible y no pueda siempre entender desde qué fuente se me aproxima tu amor de mil caras” Es verdad que Heidegger siempre trataría a Hermann como si fuera su propio hijo e incluso le convertiría en el destinatario del legado de sus obras, pero esa comprensión que muestra en estas cartas no es auténtica.
Ya en la década de los años cincuenta, Elfride se quejará con amargura de toda una vida de infidelidades, de traiciones y engaños, de lo que Hannah no fue sino otro eslabón más en la cadena. Así escribe Elfride a Heidegger “Una y otra vez  dices o escribes que estás unido a mí. ¿Cuál es el vínculo? Amor no es , confianza no es. ¿Has pensado alguna vez en lo que son las palabras vacías?¿las palabras huecas?¿En qué es lo que falta a semejantes palabras?”  A continuación de esta carta Elfride adjunta la copia de otra que la había escrito Heidegger en 1918 y escribe “Fragmento de una carta de Martin de 1918, modelo de todas sus cartas de amor a sus numerosas “queridas”” Heidegger usaba siempre el mismo modelo de carta cambiando pequeños detalles para sus diferentes amantes, con lo que las hacía sentir únicas, especiales, cuando en realidad no eran más que otra conquista que añadir a su historial del amantes. Por eso Elfride dice que sus palabras son vacías, no significan nada, no son más que el señuelo, el cebo que Heidegger utiliza para seducirlas. Debo añadir, como mi opinión personal, que esta forma de engaño a la mujer es muy frecuente en el hombre, que no duda en usar de la palabra para sus conquistas, palabras que luego olvida demostrando la falsedad que se ocultaba detrás de ellas. Como dice un aforismo de Confucio, “un hombre de virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso”.

El filósofo y psiquiatra alemán Karl Theodor Jaspers mantendría una amistad con su compañero en la Universidad Martin Heidegger y luego también con Hannah , de la que primero fue profesor y luego uno de sus más fieles y mejores amigos . Jaspers era profesor de filosofía en la Universidad de Heidelberg, donde conoció a Hannah ,donde impartía clases desde 1921, participando también en los órganos directivos de la Universidad, aunque esta última función tendría que abandonarla en 1933 cuando el partido nazi alcanzó el poder, ya que Jaspers estaba casado con Gertrud Meyer, de origen judío. Los tiempos más oscuros se cernían sobre Alemania y la comunidad judía y Hannah y Jaspers tratarían de oponerse a esa locura (imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com)  
Hannah nunca trataría de separar a Heidegger de su familia  pero esa situación tampoco podía mantenerse de manera indefinida , necesita alejarse de allí y le dice a Heidegger que tiene la intención de viajar hasta Heidelberg para estudiar con Karl Jaspers, que , como vimos , era amigo del filósofo. Heidegger no sólo no se entristece sino que la anima y la dice que será beneficioso para los dos, aunque ello suponga un sacrificio. Hannah advierte la realidad que se esconde detrás de sus palabras, en realidad está contento porque así la relación será menos arriesgada al estar alejada del hogar de los Heidegger , él nunca dejaría a Elfride y prefería que ella no estuviera allí para no poner en peligro su matrimonio. En 1926 Hannah se traslada a vivir a Heidelberg y tiempo después tiene una relación con Benno von Wiese, al que también nos referimos antes, otro alumno de Karl Jaspers, que ya por entonces se había convertido en amigo de Hannah,una amistad que duraría toda la vida. Sin embargo, Heidegger la sigue escribiendo y los encuentros esporádicos no se interrumpen durante los siguientes dos años, hasta que en 1928 Heidegger dice a Hannah que tienen que romper. ¿El motivo? La dice que pueden nombrarle catedrático en la Universidad de Friburgo y este amor clandestino le puede perjudicar, pero José Antonio Marina afirma que también podría ser debido a que había iniciado una nueva relación con otra mujer, Elisabeth Blochmann, una amiga de su esposa.

Fotografía de Hannah junto a su primer marido, Günther Stern, un matrimonio que no llegaría a ser feliz debido a la alargada sombra que sobre el alma de Hannah seguía proyectando Martin Heidegger .Günther había estudiado con Husserl y también fue compañero de estudios de Hannah . Después de casarse en 1929 fuero a Berlín y ya entonces se dieron cuenta que el partido nazi iba a alcanzar el poder en Alemania .Stern se enfrentaría a  Heidegger acusando a su pensamiento de falta de humanismo mientras que Hannah entra en contacto con el sionismo  a través de un amigo de su abuelo, Kurt Blumenfield. Ella, que hasta entonces había vivido su judaísmo no como una diferencia sino como parte de su personalidad, tendrá que replantearse su postura para afrontar la persecución que estaba muy cerca de iniciarse contra el pueblo judío. (imagen procedente de http://www.elpais.com )



¿Qué tuvo que sentir en ese momento Hannah? Le seguía amando “Te quiero igual que el primer día , lo sabes, y yo siempre lo he sabido. Y si Dios quiere , te querré aún más después de la muerte” Entonces entra en la vida de Hannah  un joven filósofo de origen judío , Günther Stern(1902-1992), que después de combatir en la Primera Guerra Mundial había estudiado filosofía con Edmund Husserl y con el propio Heidegger . Se casan en 1929 y se trasladan a Berlín. Unos años antes, en 1925, un tal Adolf Hitler publicaba una obra titulada “Mein Kampf”, “Mi lucha”, que exponía la filosofía del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP) basada en la superioridad de la raza blanca, y en particular de la raza aria y en el antisemitismo. El partido nazi iba ocupando cada vez mayor peso en la sociedad alemana y en 1931 Hannah y Stern ya estaban convencidos que iba a conseguir el poder y se dispusieron a enfrentarse a ellos, aunque otros pensaran entonces que Hitler no era más que un payaso histriónico que no tardaría en caer. El tiempo dará la razón a Hannah y a Stern. Quedaban por delante los años más oscuros de la vida de Hannah y también un doloros descubrimiento de la personalidad de Heidegger, pero eso lo veremos, si queréis, mañana en la segunda parte de este artículo.