MUJERES EN LA HISTORIA: MARIE CURIE Y EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD (SEGUNDA PARTE)

En la primera parte de nuestra historia sobre la vida de la gran física y química polaca  Marie Curie(1867) la habíamos dejado trabajando junto a su esposo, Pierre Curie(1859), en un viejo hangar de París e inmersos en el arduo esfuerzo de tratar de aislar el nuevo elemento cuya posible existencia habían anunciado en 1898 pero que todavía necesitaban de la prueba física que corroborase su hipótesis . Este nuevo elemento era el radio, aunque no era el único elemento que descubrieron, porque unos meses antes también detectaron otro elemento radiactivo, el polonio, pero al considerar que este último era más difícil de aislar, tomaron la decisión de concentrar todos sus esfuerzos en el radio. Para ello trabajaron sobre la pechblenda, una variedad de la uraninita y que es un mineral de color usualmente verde, recubierto de un polvo amarillo que es muy radiactivo y que hace que por las noches, en ausencia de luz, puedan verse luces amarillas o blancas que parecen brotar del mineral y en su composición a menudo se halla mezclado con el radio que trataban de aislar los Curie. Vimos como Marie pasaba horas removiendo con una barra de hierro la pechblenda que ponían en grandes recipientes a hervir y que, mediante un proceso de destilación repetido una y otra vez, trataban de lograr disoluciones cada vez más puras de radio.

Imagen de la pechblenda, el mineral con el que los Curie trabajaron durante cuatro años para lograr aislar el radio. De los sacos que contenían kilos y kilos de pechblenda, Marie y Pierre obtuvieron después de esfuerzos agotadores unas pequeñas muestras de radio que iban depositando en frascos de cristal. Un día, al entrar en el laboratorio  de noche después de acostar a su hija Irène, vieron brillar en la oscuridad pequeñas luces de una tonalidad azulada. Era la energía que emitía el radio  aunque no sería hasta el 22 de abril de 1902 cuando Marie logró por fin una cantidad ínfima pero suficiente, un decigramo, de radio. Ocuparía el puesto 88 en la Tabla Periódica de elementos. (imagen procedente de http://cmcnazaretoporto.blogspot.com )
Como hemos visto, la pechblenda está recubierta de un polvo radiactivo que es nocivo para la salud, y Marie y Pierre pasaron meses respirando los vapores de aquel mineral en ebullición, pero no eran conscientes de los efectos que la radiactividad podía tener sobre su organismo. Durante todo el año 1899 se consagraron a este trabajo que les ocupaba todo el tiempo aislándoles del mundo. Así escribía Marie a su querida hermana Bronia, que la había dejado sola en París para abrir con su marido un sanatorio para tuberculosos en los Cárpatos , en la que expresa su sentimiento  de aislamiento y también del consuelo que para ella representa su amado Pierre “Durante todo el año no hemos estado en un teatro, ni en un concierto y no hemos hecho una visita. De todas maneras, estamos bien.  Sólo noto  enormemente la ausencia de mi familia , y especialmente  a vosotros, queridos míos, y a papá. Pienso, a menudo, con dolor en mi aislamiento. No puedo quejarme  de nada más, puesto que nuestra salud no es mala, mi hija crece bien y tengo el mejor marido que puedas soñar. Ni yo misma podía sospechar que encontraría un ser así . Es un verdadero don del cielo. Cuanto más juntos vivimos, más nos queremos”  Marie y Pierre habían encontrado el uno en el otro el amor verdadero, eso con lo que tantos sueñan y tan pocos conocen.
En 1900 Pierre, al que ese mismo año la ciudad de Ginebra le había ofrecido una cátedra y un laboratorio para Marie, recibe también la propuesta de la Universidad de la Sorbona que no quería perder a dos personas tan valiosas como los Curie, y les ofrece un puesto de profesor asistente de física para Pierre y una plaza de profesora en la Escuela Superior de Sévres para Marie, por lo que toman la decisión de quedarse en París para proseguir sus investigaciones y con los problemas económicos resueltos por el momento. Por fin, después de casi cuatro años de trabajo, el 22 de abril de 1902  consiguieron aislar una muestra de radio, apenas un decigramo, pero era suficiente para demostrar la existencia del nuevo elemento. Sin embargo, la gran alegría que causó en la familia la noticia se vio ensombrecida casi al mismo tiempo por la noticia de la muerte del padre de Marie, Wladislaw Józef Sklodowski(1832-1902), causada por las complicaciones de una operación de vesícula. Marie, que al conocer el estado de su padre había tratado de llegar a Polonia antes de su muerte, no lo consiguió y tuvo tiempo tan solo de ver su cuerpo antes de ser enterrado. Ya en 1903 la tristeza por la muerte de aquel hombre al que tanto había amado se ve mitigada por el anuncio de un nuevo embarazo y también es el año en el que toman una decisión crucial sobre su trabajo .

Fotografía del año 1904 donde de izquierda a derecha vemos a Pierre Curie, Marie Curie, su hija Irène Curie y el padre de Pierre, Eugène Curie, que estaría muy unido a su nieta Irène de la que cuidaba en ausencia de sus padres, casi siempre encerrados en el laboratorio en jornadas agotadoras que duraban todo el día. En el mismo año en que fue realizada esta fotografía Pierre y Marie recibirían el Premio Nobel de Física Henri Becquerel” y Marie sabría que estaba embarazada de su segunda hija, a la que llamarían Ève (imagen procedente de http://www.bipm.org )
Era el momento de responder a una pregunta , ¿iban a patentar sus descubrimientos o permitirían que sus investigaciones fueran utilizadas de forma gratuita en beneficio de otros investigadores?.La respuesta nos la da Marie en esta carta “De mutuo acuerdo, renunciamos a sacar provecho material de nuestros descubrimientos. No patentamos nada a nuestro favor, y publicamos sin reserva  alguna los resultados  de nuestras investigaciones, así como los procedimientos  para preparar el radio . Además hemos dado a los interesados  toda clase de noticias solicitadas” Era una nueva muestra del espíritu altruista que siempre había conducido las acciones de Marie y también de Pierre , trabajando por aportar algo útil y beneficioso al mundo  y no para enriquecerse. En junio de 1903 el matrimonio viaja a Londres, para dar una conferencia en la Royal Institution y allí Marie conoce a la que será una gran amiga y apoyo durante los siguientes veinte años, la ingeniera, matemática e inventora Hertha Ayrton(1854-1923),que apenas un año después se iba a convertir en la primera mujer en dar una conferencia en la prestigiosa Royal Society y que además era una reconocida activista en defensa de los derechos de la mujer.
Pero la intensa actividad de Marie, que no había querido reducir a pesar del embarazo, y probablemente los efectos de la radiación sobre el feto, provocaron un aborto que causó un gran dolor y una profunda tristeza a Marie  como muestran estas palabras escritas  a su hermana Bronia en agosto de 1903 “Estoy tan trastornada por este accidente , que no tengo valor para escribir a nadie. Me había habituado tanto a la idea de este hijo, que estoy completamente desesperada y no puedo consolarme.”,pero Bronia tampoco podía consolarla,pues acababa de perder a uno de sus hijos víctima de la tuberculosis. Parece que en esta época de su vida a una noticia luminosa le sigue siempre una sombría y luego otra luminosa, pues apenas unos meses después, en noviembre de 1903 concedían el Premio Nobel de Física a Pierre Curie junto a Henri Becquerel (1852-1908), que como vimos en la primera parte de esta historia había descubierto la radiactividad. Pierre se negó a aceptar el premio si Marie no era también incluida en él y el Comité del premio aceptó. Ella no fue a recogerlo, ya que aún estaba recuperándose del aborto, pero escribe a su hermano Jósef casi sin dar importancia al premio “Nos han dado la mitad del premio Nobel. Exactamente no sé lo que esto representa, pero creo que es alrededor de setenta mil francos. No hemos ido a la solemne sesión porque era demasiado complicado. No me sentía con fuerzas para emprender el largo viaje” y a continuación se queja del trastorno que el premio ha traído a sus vidas “Estamos atareados debido a la enorme correspondencia y las visitas de fotógrafos y periodistas. Quisiéramos escondernos bajo tierra para tener un poco de paz”.

Diploma del Premio Nobel con los nombres de Pierre y Marie Curie. Aunque el premio era un gran respaldo a sus investigaciones, Marie se quejaba porque había alterado su vida habitual. Así escribía a su familia “Nuestra vida se ha perturbado con los honores y la gloria, nuestra existencia apacible y laboriosa se ha desorganizado por completo. Y no sé si volverá a reconquistar su equilibrio” El radio se puso de moda y se llegó a considerar una especie de remedio para todo , incluyendo su uso incluso en la cosmética, en sales de baño y en elixires como nuestras aguas isotónicas, con la diferencia de que el radio era radiactivo, pero nadie veía entonces el peligro que eso suponía. El escritor irlandés George Bernard Shaw(1856-1950) escribía en estos años sobre la moda del radio “El mundo se ha vuelto loco con el tema del radio; ha despertado nuestra credulidad exactamente igual que las apariciones de Lourdes despertaron la credulidad de los católicos”
En la primavera de 1904 tienen una nueva buena noticia, Marie está de nuevo embarazada y en esta ocasión tratará de reducir su frenética actividad para no malograr el embarazo. Se crea una nueva cátedra de física en La Sorbona para que sea ocupada por Pierre y Marie es nombrada como su ayudante con el cargo de jefe de trabajos de física lo que les permite abandonar el viejo pero querido hangar en el que habían trabajado durante años para disponer de un moderno laboratorio . El 6 de diciembre de 1904 dará a luz a su segunda hija, Éve(1904-2007). Las cosas no pueden ir mejor en este tiempo para el matrimonio Curie,  Pierre ingresa en la Academia de Ciencias  mientras que Marie decide disfrutar de su pequeña hija Éve y aumentan sus relaciones sociales, iniciando una curiosa y larga amistad con una vedette del Folies Bergère, Loïe Fuller(1862-1928), que se había interesado por el uso del radio y el fulgor que emitía para usarlo en escena. Loïe Fuller , además de bailarina y modelo de pintores, fue también reconocida por sus teorías sobre la iluminación en escena y sobre ella diría el escultor Auguste Rodin(1840-1917) “Loïe Fuller ha abierto una nueva vía al arte del porvenir. París y todas las ciudades en las que actuó le deben las emociones más puras; ha despertado la grandeza de la Antigüedad. Su talento siempre será imitado ahora y su creación volverá a ser realizada siempre, pues ha sembrado efectos, luz y puesta en escena , y todas esas cosas serán estudiadas eternamente”

Marie Curie con su hija mayor Irène y en brazos la pequeña Ève. Irène era de un carácter muy parecido a su madre, apasionada de la ciencia y muy poco de las relaciones sociales, de una brillante inteligencia y sin prestar la más mínima importancia a cosas como la elegancia en el vestir o cuidar la apariencia. Ève, por el contrario, no era nada aficionada a la ciencia pero le encantaban las relaciones sociales, la ropa, la música . Irène sería premio Nobel de Física en 1935 , mientras que Ève se haría concertista de piano en la década de los años veinte y tras la muerte de su madre escribiría su biografía “Madame Curie” que se convertiría en 1938 en uno de los libros más vendidos. Se casaría en 1954 con Henri Labouisse , presidente de la UNICEF y ganador del Premio Nobel de la Paz. La familia Curie parecía tener su destino vinculado a los Premios Nobel (imagen procedente de http://nobelprize.org )
Durante el verano de 1905 pasan las vacaciones de verano en Normandia y Pierre se siente cada vez más débil, sin saber que el origen de este cansancio se debía a los efectos de la radiactividad sobre su cuerpo. Y así llegamos al año 1906, todo parece ir normal hasta que en la tarde del 16 de abril de ese año sucedió la tragedia. Pierre salía de comer con unos científicos y después de ir a ver unas pruebas de imprenta de un artículo suyo se disponía a cruzar la calle distraido, pero mejor veamos como nos lo cuentan Belén Yuste y Sonnia L.Rivas en su obra “Sklodowska Curie”, que son la fuente  de la que bebe este artículo “Para avanzar más rápidamente se resguardó tras un carruaje y , ensimismado en sus pensamientos, abandonó su protección para cruzar a la otra acera sin darse cuenta de que, en ese mismo instante, pasaba en sentido contrario un pesado carro tirado por dos caballos percherones. Pierre tropezó con el caballo de la izquierda e intentó agarrarse a la correa del animal. Ante el pavor de los transeúntes, cayó al suelo. No le rozaron ni las patas de los caballos  ni las ruedas delanteras del carro, pero la rueda trasera izquierda  demolió su cabeza matándole en el acto”. Cuando le anunciaron la noticia a Marie sólo acertó a decir “¿Ha muerto, muerto?¿muerto del todo?”

Esta fotografía parece concentrar el significado de la frase del escritor Antoine de Saint Exupéry(1900-1944) Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección” porque eso es lo que hicieron Marie y Pierre desde el momento en que se conocieron. En el diario que inició Marie Curie en el momento de la muerte de Pierre escribe “Pierre, Pierre mío , estás ahí, aún eres tú, encerrado en un sueño del que ya no puedes salir. He puesto mi último beso en tu cara fría, pero siempre amada. Luego algunas flores sobre tu ataúd y mi retrato de la “pequeña estudiante juiciosa” que amabas tanto. Es el retrato de aquella que tuvo la dicha de gustarte tanto que no dudaste en ofrecerle compartir tu vida cuando apenas la habías visto algunas veces. Me has dicho a menudo que fue la única vez en tu vida en que actuaste sin dudar, con la convicción absoluta de obrar bien.Pierre mío, creo que no te equivocaste. Estábamos hechos para vivir juntos”  No, Pierre no se equivocó y juntos construyeron una de las historias de amor más hermosas que nos ha legado la historia de la ciencia, porque el amor verdadero es siempre el más hermoso espectáculo para aquellos que contemplan a sus protagonistas, algo poco frecuente y menos aún cuando coinciden dos personas tan brillantes como los Curie (imagen procedente de http://nuestraenciclopedia.blogspot.com )
Meses después de la muerte de Pierre, Marie escribe en su diario “Estábamos hechos para vivir juntos. Todo ha terminado. Pierre duerme su último sueño bajo tierra. Es el final de todo, de todo, de todo.” Francia la ofrece una pensión nacional, pero Marie no quiere ayudas, se siente con fuerzas para trabajar y ganarse la vida por ella misma y la Universidad de La Sorbona la concede algo impensable en aquel tiempo, la cátedra de física que  había ocupado su marido en la universidad. Durante los siguientes años Marie se refugiará en una actividad incansable para mitigar el dolor por la perdida de Pierre, y mientras da clases en la Universidad también trabaja en la publicación de dos libros, “Las obras de Pierre Curie” en 1908 y su “Tratado de la radiactividad” en 1910, donde resumía sus investigaciones sobre el radio mientras saca fuerzas del apoyo de su suegro, Eugène, y de sus dos hijas, Irène y Ève. La muerte de Eugène en 1910 será otro golpe tanto para Marie como para su hija Irène, que se hallaba muy unida a su abuelo. Un año antes  Marie había recibido otra gran noticia, el Instituto Pasteur y la Universidad de la Sorbona habían acordado financiar conjuntamente  el Instituto del Radium, dividido en dos edificios uno de los cuales sería dirigido por Marie. Ese mismo año la Academia de Ciencias  francesa rechaza la candidatura de Marie para ingresar en ella, todavía las barreras contra la mujer en el mundo de la ciencia seguían siendo muy solidas.

Fotografía del Congreso de Solvay del año 1927, en el que se reunían las personalidades científicas más importantes del mundo. Aquí conoció en 1911  durante el primer congreso, Marie Curie a Albert Einstein, Vemos a ambos en la primera fila , Mari Curie es la tercera contando desde la izquierda y Albert Einstein el quinto también contando desde la izquierda e inmediatamente después,el sexto de la fila es Paul Langevin cuya posible relación amorosa con Marie Curie levantó un escándalo en la hipócrita sociedad francesa de la segunda década del siglo XX. La presión contra Marie por parte de la opinión publica fue tan grande que La Sorbona pensó incluso en privarla de su cátedra de física que ocupaba desde la muerte de Pierre, aunque la concesión de su segundo premio Nobel impidió que se tomara esta decisión. Su amiga Loïe Fuller la escribiría “Te quiero. Cojo tus manos en las mías y te quiero. No le prestes atención a las mentiras. C´est la vie” Una delegación polaca viajó hasta París para ofrecerla la dirección de un laboratorio de radio, pero a pesar de la ingratitud con la que estaba siendo tratada por Francia, Marie decidió no marcharse de la que se había convertido en su patria adoptiva (imagen procedente de http://ec.europa.eu )
En 1911 comienzan a difundirse rumores sobre una posible relación amorosa entre Marie y Paul Langevin(1872-1946), un físico que había sido alumno de Pierre y que se había dedicado al estudio del magnetismo , y que en ese momento estaba casado y tenía cuatro hijos. En octubre de aquel año Marie participa en el primer Congreso Solvay en Bruselas, organizado gracias al mecenazgo del químico belga Ernest Solvay(1838-1922) y que desde entonces reune cada tres años a las personalidades científicas más relevantes del mundo. Entre los que asistieron a este primer congreso se encontraba además de Marie , el científico alemán Albert Einstein(1879-1955) con el que desde ese momento mantendría  una gran amistad y una relación de mutua admiración. Pero cuando llegó a París el escándalo de la supuesta relación con Langevin se había desatado y parece que todo el trabajo y los sacrificios de Marie quedaron borrados por esta relación escandalosa para la hipócrita sociedad de su tiempo , que parecía querer que Marie pagase caro el haberse convertido en una científico de éxito mundial. Las críticas comenzaron a venir de todas partes, daba igual que la noticia fuera verdadera o falsa, la prensa ya la había juzgado y declarado culpable..

Fotografía del Instituto de Radium , el Pabellón Marie Curie . Atenta a todos los detalles , Marie prestó especial cuidado en el jardín que iba a separar los dos pabellones que integraban el Instituto, el Pabellón Marie Curie que ella dirigía y el Pabellón Pasteur que dirigiría el doctor Regaud . Sobre ello escribió Marie en 1913 “Comprando inmediatamente mis plátanos y mis tilos gano dos años. Cuando inauguremos los laboratorios , los árboles habrán crecido; los macizos estarán en flor” Para el verano de 1914 el Instituto ya estaba listo para ser inaugurado pero la alegría por la inauguración se vería rápidamente ensombrecida por el estallido de la Primera Guerra Mundial (imagen procedente de http://www.nobelprize.org ) 
Este mismo año recibe su segundo premio Nobel , ahora en Química, “en reconocimiento de sus servicios en el avance de la Química por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento” Se convertía así en la primera persona,hombre o mujer, en recibir dos premios Nobel en dos áreas diferentes de la ciencia. Mientras en Francia se la denigraba el resto del mundo alababa la labor de esta gran mujer. Pero las críticas de su nación adoptiva hicieron daño a Marie que después de regresar de la ceremonia de entrega del Premio Nobel tuvo que ser ingresada muy debilitada por la tensión que le estaba causando aquellos ataques contra su persona . Albert Einstein la escribe para  expresarle su admiración y darla su apoyo “Siento la necesidad de decirle cuanto admiro su intelecto, su energía y su honestidad. Me considero afortunado por haber podido conocerla personalmente en Bruselas. Siempre agradeceré que tengamos entre nosotros a personajes como usted. Si la chusma sigue  difamándola, deje sencillamente de leer esas tonterías. Que se queden para las víboras para quienes han sido fabricadas” Mientras, su amiga Hertha Ayrton la ofrece su casa en Inglaterra para que se aleje por un tiempo de Francia, Marie acepta y consigue descansar de la persecución a la que se estaba viendo sometida.

Marie Curie fotografiada trabajando en su laboratorio . Siempre supo sobreponerse a todos los obstáculos y a los golpes que recibió a lo largo de su vida . Como ella decía  “La vida no es fácil, para ninguno de nosotros. Pero… ¡qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Hay que sentirse dotado para realizar alguna cosa y que esa cosa hay que alcanzarla, cueste lo que cueste.” La importancia de Marie Curie no se limita a la ciencia, con ser extraordinaria, sino también fue una persona que hoy, cuando parece que escasean las referencias y los modelos de personas honestas y bondadosas,  sigue siendo un ejemplo a seguir en la ciencia y como ser humano  (imagen procedente de http://tecnoparquelineal.blogspot.com )
Cuando regresa a París en el otoño de 1912 la prensa ya estaba ocupada en otros temas y dejan de hablar de ella. Un año después viaja a Varsovia para inaugurar un laboratorio de radiactividad y pasa el verano en los Alpes Suizos en compañía de sus amigos, entre ellos Albert Einstein. Ya en 1914 todo está listo para la inauguración del Instituto del Radium y del edificio que ella iba a dirigir , con una placa donde podía leerse “Instituto de Radium. Pabellón Curie” pero entonces , el 2 de septiembre de 1914, se inicia la primera gran tragedia que iba a vivir el continente europeo durante el siglo XX, la Primera Guerra Mundial, entonces conocida simplemente como la Gran Guerra. El gobierno francés huye a Burdeos al igual que parte de la población ante la proximidad de las tropas alemanas, pero Marie, después de poner a salvo a sus hijas y también a las muestras de radio, decide quedarse en París, una vez más para tratar de ayudar en todo lo que sea posible a los demás, y no tarda en darse cuenta que era muy importante extender el uso de equipos de Rayos X en el frente para poder descubrir la metralla que se incrustaba en los cuerpos de los soldados

Marie Curie junto a su hija mayor Irène con el uniforme de enfermeras durante la Primera Guerra Mundial. Mientras trabajaba ayudando a los heridos en la guerra vivía en la incertidumbre de la suerte que habían corrido sus hermanos en Polonia pues había dejado de tener noticias de ellos casi desde el mismo comienzo del conflicto. A sus hijas las escribía aconsejándolas que no dejaran de estudiar porque sería necesario gente preparada para cuanto terminara la guerra “Cuando se acabe la guerra ¡ay! faltará mucha gente, y será necesario reemplazarla. Estudia física y matemáticas lo mejor que puedas” Años después diría Irène sobre los consejos que les daba su madre “Que cada uno debe realizar su trabajo con seriedad y debe ser independiente, y no debemos emplear nuestra vida solamente en divertirnos; eso es lo que nuestra madre nos ha dicho siempre, pero nunca que la ciencia fuese la única carrera que merecía la pena seguir.”(imagen procedente de http://enroquedeciencia.blogspot.com )
Primero impulsa su instalación en los hospitales pero luego cree que es necesario acercar esos equipos al frente y así nació la idea de las que serían conocidas como “Petite Curie” que ella misma nos describe “Era simplemente un turismo en el que se había instalado para su transporte un aparato radiológico completo, junto con una dinamo que funcionaba con el motor del coche y proveía la electricidad necesaria  al aparato de rayos. Este coche podía acudir a todos los hospitales cercanos a París, a los que en  aquel momento estaban llegando los heridos que no podían ser transportados a hospitales más distantes” Ella misma aprendió a conducir estos coches para llevarlos a los puestos sanitarios del frente, como si se tratara de un chófer militar más, una labor en la que siempre tuvo ya ayuda de su joven hija Irène. Cuando la guerra termina el 11 de noviembre de 1918 una de las grandes alegría de Marie es que nadie en su familia había sufrido daño alguno. Durante aquellos años había atendido personalmente a más de un millar de hombres heridos, a los que además de sus conocimientos también les regaló su consuelo y su serenidad . A pesar de la ingratitud que su patria adoptiva había mostrado hacia ella en los años anteriores, Marie nunca vaciló en sacrificarse una vez más en bien de los demás.

Marie Curie al volante de uno de sus celebres “Petite Curie” que llevaban un equipo radiológico en su interior y con los que iban hasta el frente . Los dos primeros vehículos fueron donados por la Unión de Mujeres de Francia  Durante la guerra Marie ayudó a instalar más de doscientas instalaciones radiológicas por las que pasarían hasta  un millón de soldados y ella misma atendió a más de un millar de soldados  además de impartir cursos a decenas de jóvenes para prepararlas en el uso de los Rayos X . Escribiría al final de la guerra “Para odiar la guerra , basta con ver una sola vez lo que yo he tenido que ver en tantas ocasiones a lo largo de aquellos años; hombres y muchachos llevados a la ambulancia , bañados en lodo y sangre , muchos de ellos muriendo a causa de sus heridas mientras otros se recuperaban lentamente, tras meses de dolor y sufrimiento” (imagen procedente de http://conlamenteabierta.wordpress.com )
Terminada la guerra  Marie escribe a sus hijas “Pienso ,también, en cada una de vosotras y en lo que me dais de dulzura , de alegría y de preocupaciones.Para mí sois , en realidad, una gran riqueza , y deseo que la vida me reserve aún algunos años felices de existencia común con vosotras” Ya con el Instituto del Radium a pleno funcionamiento  tiene un problema para continuar sus investigaciones, la falta de radio , pues era demasiado caro para poder comprarlo. Aquí surgirá la ayuda inesperada de una periodista norteamericana llamada Mary Mattingly Meloney(1878-1943), que había viajado a París para entrevistarla, y la propone que la acompañe a Estados Unidos para encabezar una campaña para recaudar fondos para comprar radio y financiar sus investigaciones  a cambio de que le diera permiso para escribir una biografía de Marie. Mary era una mujer influyente en Norteamérica  y después de vencer las reticencias de Marie, logra que emprenda el viaje junto a sus hijas Irène y Ève, siendo recibida por el presidente Warren Gamaliel Harding (1865-1923) que la entregó el radio en una solemne ceremonia en la Casa Blanca. 

Fotografía del viaje a Estados Unidos que realizó en 1921 gracias al empeño de la periodista norteamericana y editora de una importante revista Mary Mattingly Meloney, la primera por la izquierda en la fotografía, y a continuación se encuentran Irène Curie, Marie Curie y la más joven de sus hijas, Ève Curie. Después de este viaje Marie se daría cuenta de lo útil que podía ser la popularidad para ayudar a financiar la investigación y también dar a conocer sus estudios y progresos a los ciudadanos, por lo que a partir de entonces comenzó a viajar cada vez con más frecuencia al extranjero, participando en congresos e impartiendo conferencias (imagen procedente de http://www.nobelprize.org )  
Después de tantos años de lucha y sacrificios, los premios y distinciones se suceden en estos años en la vida de Marie , el 7 de febrero de 1922 se convierte en la primera mujer en ingresar en la Academia de Medicina Francesa, once años después de ser vergonzosamente rechazada por la Academia de Ciencias y en 1923 el Gobierno promulga una ley en virtud de la cual se concede a Marie Curie una pensión de cuarenta mil francos como premio a toda una vida dedicada a la ciencia. Los viajes al extranjero son continuos y apenas la dejan tiempo libre, destacando por su valor emocional el viaje que hizo a Polonia en 1925, su patria a la que no había regresado desde antes de la Primera Guerra Mundial y que ahora pisaba por primera vez convertida en una nación independiente. Recibió homenajes por todo el país y junto con el presidente de la nueva República puso los primeros ladrillos del Instituto María Sklodowska-Curie . Su vida ganaba en intensidad a pesar de los años, seguía dando clases en La Sorbona, dirigía el Instituto del Radio , asistía a las sesiones de la Academia de Medicina , también había sido elegida vicepresidenta de la Comisión Internacional de Cooperación Internacional creada por la Sociedad de Naciones, el antecedente de la ONU de nuestros días

En 1922 el Presidente de la Academia de Medicina leía el siguiente discurso en el día del ingreso de Marie Curie en la Academia, un desagravio por el rechazo de su candidatura a la Academia de Ciencias once años antes , un rechazo que había obedecido a los prejuicios de la época contra las mujeres y  también a su origen extranjero ” Saludamos en usted a la ilustre profesora y a una mujer de corazón , que no ha vivido más que para la devoción al trabajo y a la abnegación científica una patriota que, en la guerra como en la paz , ha cumplido siempre con su deber. Su presencia aquí nos aporta la bondad moral de sus ejemplos y la gloria de su nombre. Le damos las gracias. Estamos orgullosos de su presencia. Es usted la primera mujer de Francia que ha entrado en una Academia, pero, ¿qué otra mujer hubiera sido digna de ello?” Igual que el Presidente de la Academia de Medicina de Francia le daba las gracias , todos tenemos que dar las gracias a Marie y a su marido Pierre por su generosidad al entregar sus investigaciones ,que tanto esfuerzo y sacrificio les habían supuesto,  a la humanidad sin patentarlas . En la fotografía Marie Curie en su laboratorio (imagen procedente de http://mujeres-riot.webcindario.com ) 

 

En 1926 su hija Irène contrae matrimonio con el físico , químico y profesor universitario Jean Frédéric Joliot(1900-1958), que en aquel momento trabajaba como ayudante en el Instituto del Radio y que formaría una pareja con Irène que recordaba mucho al matrimonio Curie. En 1927 nacía Hélène Joliot-Curie, la primera nieta de Marie, que ahora tenía una nueva tarea que añadir a las muchas que ya realizaba, la de abuela.Son tiempos muy felices para Marie, como lo demuestra esta carta de diciembre de 1928  en la que escribe “Cuanto más se envejece , más se siente que saber gozar del presente es un don precioso, comparable a un estado de gracia” y sobre su nieta Hélène escribe a su hija y a su yerno “Pienso en vuestra pequeña Hélène y hago votos por su felicidad. Es tan emocionante ver crecer al ser que lo espera todo  de vosotros , cono una confianza sin límites y que cree, certeramente, que podéis interponeros entre ella y el dolor. Un día sabrá que vuestro poder no llega hasta ahí, y, no obstante, se desearía llegar siquiera por los niños. De todas maneras se les deben todos los esfuerzos para que tengan buena salud, una infancia reposada y serena en un ambiente de afecto en el cual su preciosa confianza dure cuanto sea posible”

BREVE VÍDEO SOBRE MARIE CURIE , PIERRE CURIE Y LA RADIACTIVIDAD

He buscado documentales que pudieran acompañar este artículo sobre la vida de Marie y Pierre Curie pero no he sido capaz de encontrar nada más que este breve vídeo sobre sus investigaciones y una breve semblanza biográfica de la vida de Marie .

En 1929 viaja por segunda vez a Estados Unidos, recibida por el presidente Herbert Hoover(1874-1964) y rodeada de los mayores honores, recibiendo además un importante apoyo económico para su Instituto. Tres años después, en 1932 , viajará por última vez a su amada Polonia para inaugurar el Instituto del Radio de Varsovia  y ese mismo año nace su segundo nieto, Pierre Joliot-Curie. En  1933 viaja a España, donde ya había estado en otras dos ocasiones en 1919 y en 1931,  para presidir en Madrid entre el 3 y el 7 de mayo un debate internacional bajo el lema “El porvenir de la Cultura” con la participación de intelectuales de todo el mundo. Durante el Congreso Marie pronunciaría estas palabras sobre el significado que para ella tenía la ciencia  “Soy de los que piensan que la ciencia tiene una gran belleza. Un sabio en su laboratorio no es solamente un teórico. Es también un niño colocado ante los fenómenos naturales  que le impresionan como un cuento de hadas. No debemos dejar creer que todo progreso científico se reduce a mecanismos , máquinas y engranajes, que, de todas maneras, tienen su belleza propia. Tampoco creo que  que peligre en nuestro mundo la desaparición del espíritu de aventura. Si veo alrededor mío algo de vital es precisamente este espíritu  de aventura que parece indesarraigable , y que, claro está, se halla emparentado con la curiosidad.”

Irène Curie y Frédéric Joliot trabajando juntos en el laboratorio. En 1935 Irène sería nombrada directora de investigación de la Fundación Nacional de Ciencias y en 1936 recibiría el cargo de subsecretaria de investigación científica del gobierno francés. En el año 1951 sería apartada de todos sus cargos por estar afiliada al partido comunista francés y en 1956 moría a los 59 años de edad víctima, como su madre, de leucemia por las radiaciones recibidas durante sus investigaciones . Junto a Frédéric recibiría el Premio Nobel de Química por “sus trabajos en la síntesis de nuevos elementos radiactivos.” (imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com )

A Marie Curie nunca le abandonaron ni la curiosidad, ni la vitalidad de su espíritu ni su voluntad indomable con la que supo hacer frente a todos los golpes de la vida. A todos menos a los efectos de la radiactividad que cada vez iban debilitando más su organismo .Ya a comienzos de 1934 su hija Irène le da la gran noticia de que han descubierto la radiactividad artificial  y cuando su hermana Bronia viaja a París para pasar la Semana Santa con Marie la encuentra muy débil, aunque aún trabajando en el que sería su último libro “Radiactividad”. Los días junto a su hermana parecen renovarle las fuerzas , y cuando Bronia parte aún puede escribirla el 8 de mayo  la que sería su última carta dirigida a Bronia, una carta en la que habla del futuro “Cada día que pasa siento la necesidad de un jardín y deseo ardientemente que este proyecto se realice. El precio de la construcción ha podido ser fijado e una suma que conviene a mis economías. Vamos a poder colocar los cimientos” . Pero a pesar de sus planes de futuro el tiempo se acababa para Marie , que sufría de continuos ataques de fiebre que la dejaban temblando y muy débil, aunque seguía acudiendo al laboratorio, hasta que un día  tuvo que marcharse por otra subida de  la fiebre y ya no regresó más. Su estado empeora, pero en el hospital no encuentran el origen de su dolencia , la recomiendan que viaje a los Alpes sospechando que pudiera ser tuberculosis y el aire puro la haga bien.
Pero cuando llega allí, apenas con fuerzas, los médicos dictaminan que no es tuberculosis , sino anemia aplásica que afecta al correcto funcionamiento de los leucocitos(glóbulos blancos), eritrocitos(glóbulos rojos) y a las plaquetas por un daño en la médula osea, daño que en el caso de Marie se había producido por las radiaciones recibidas durante tantos años de trabajo sin utilizar además ninguna protección.  No había remedio para su mal, pero aún experimentó una mejoría el 3 de julio , cuando bajó su fiebre y exclamó “¡No son los medicamentos los que me han hecho bien, es el  aire libre, la altura!” Un día después, el 4 de julio de 1934 , Marie Sklodowska Curie , ganadora de dos Premios Nobel, descubridora del polonio y del radio, incansable luchadora , la mujer que había entregado a la humanidad el fruto de sus investigaciones sin pedir nada a cambio, moría  en aquel paisaje hermoso presidido por el colosal Mont-Blanc. No vería como un  año después su hija Irène y el marido de esta, Frédéric Joliot, recibían el Premio Nobel de Química, ni escucharía estas palabras de su gran amigo Albert Einstein en un homenaje a la memoria de Marie Curie en Nueva York en noviembre de 1935

Fotografía de Marie Curie tomada el mismo año de su fallecimiento, en 1934. Así describía Frédéric la alegría con la que recibió la noticia de que él y su hija habían descubierto la radiactividad sintética, es decir, que podían crearse elementos radiactivos “Nunca olvidaré la expresión de inmensa alegría  que mostró cuando Irène y yo el primer radioelemento artificial  en un tubito de cristal. Aún la estoy viendo tomando entre los dedos (quemados por el radio) este tubito que contenía el compuesto radiactivo, en el que la actividad aún era muy débil. Para certificar lo que le habíamos dicho , lo acercó a un contador Geiger-Müller y pudo oír como éste hacía muchos clics. Esta fue sin duda la última gran satisfacción de su vida” Para entonces Marie tenía muy mala visión y se le nublaba la vista. Las fuerzas se le agotaban después de décadas de recibir dosis continuas de radiación (imagen procedente de http://www.nobelprizes.org )
“Cuando una personalidad tan destacada  como madame Curie llega al fin de sus días, no debemos darnos por satisfechos  sólo con recordar lo que ha dado a la humanidad con los frutos de su trabajo. Las cualidades morales  de una personalidad tan destacada como la suya quizá tengan un significado mayor para nuestra generación y para el curso de la historia que los triunfos puramente intelectuales. Hasta estos últimos dependen, más de lo que suele creerse, de la talla del personaje”  Y terminaba su discurso diciendo “El mayor descubrimiento de su vida  no sólo se debe a su audaz intuición sino a su entrega y tenacidad en la tarea bajo unas condiciones que pocas veces se han dado en la historia de la ciencia experimental. Si la fuerza de carácter  y la devoción de madame Curie  estuviesen vivas en los intelectuales europeos, aunque sólo fuese en una pequeña proporción, Europa tendría ante sí un futuro más brillante” Unas palabras particularmente significativas en el momento que estaba atravesando entonces Europa y que desembocaría cuatro años después en la Segunda Guerra Mundial. Y aquí termino este artículo dedicado a esta gran mujer, artículo que no tiene merito alguno pues se ha limitado a ofrecer un resumen del relato más extenso y de gran calidad de Belén Yuste y Sonnia L.Rivas, pero que espero sirva para que aquellos que no accedan a esa obra puedan conocer mejor a esta mujer llena de fuerza de voluntad,  valerosa, irreductible, y que ,sobre todas las cosas, amó la ciencia y al ser humano . Quiero cerrar este relato con unas palabras de Marie que creo que resumen su filosofía de vida “No podemos confiar en construir un mundo mejor sin mejorar los individuos, ya que nuestro deber particular es el de ayudar a aquellos a quienes podemos ser útiles” Escuchemos sus palabras , sigamos su ejemplo y, como dijo Einstein, seremos capaces entonces de crear un futuro más brillante.

Wedding photo of Pierre and Marie Curie
Quería terminar este artículo con la fotografía del que posiblemente fue el día más feliz e importante en la vida de Marie Curie, el día de su boda con Pierre Curie en 1895, y con estas palabras de Marie que , para mi, comprende en una frase la sabiduría acumulada durante toda una vida intensa, apasionada y llena de humanidad “La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones.”. La vida de Marie Curie fue tan larga que sigue viviendo entre nosotros, en cada persona que sin olvidarse de sí mismo vuelca su esfuerzo, su bondad y su generosidad en los demás. Gracias Marie Curie (imagen procedente de http://www.nobelprizes.org )
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