MISTERIOS DE LA HISTORIA: PERCY HARRISON FAWCETT , EL MANUSCRITO 512 , LAS MINAS PERDIDAS DE MORIBECA Y LA CIUDAD Z(PRIMERA PARTE)

Estuve dudando si incluir esta historia dentro de la serie dedicada a los grandes exploradores, pues sin duda Percy Harrison Fawcett(1867-fecha desconocida) fue uno de los grandes aventureros de las primeras décadas del siglo XX, o dentro de la serie de misterios de la historia, y finalmente me decidí por incluirlo dentro de esta última ya que son muchos los elementos enigmáticos que rodean la aventura de Fawcett y su búsqueda de una ciudad legendaria a la que él llamaba Z y que había sido inspirada  por un no menos enigmático documento portugués conocido con el nombre de Manuscrito 512. Si el Diccionario de la Lengua Española define la aventura como “Empresa de resultado incierto o que presenta riesgos” ambos requisitos los cumplía con creces la expedición que iba a emprender Fawcett en 1925 en compañía de su  hijo y un amigo de éste en busca de un mito del que no tenía certeza de su existencia real y que le llevaba a un territorio selvático hasta entonces inexplorado y habitado por tribus indígenas que no habían tenido contacto con el hombre blanco. Un viaje a lo desconocido , de resultado incierto y de peligros impredecibles, en definitiva, una aventura que el propio Fawcett describía con estas palabras en una carta a su hijo pequeño “Desapareceremos de la civilización, sitúanos con la imaginación a más de mil millas al oriente de ti, en selvas jamás holladas por el hombre”.
Pero para conocer esta aventura, como ya imaginarán los lectores habituales del Mentidero,  tendremos que viajar al pasado y nuestra primera parada será en el Brasil del siglo XIX. El siete de septiembre de 1822  Brasil había declarado su independencia de Portugal y nacía el Imperio del Brasil con Pedro I de Brasil y IV de Portugal(1798-1834) como primer monarca y sucedido a su muerte en 1834 por su hijo Pedro II (1825-1891), estableciendo la capital del nuevo estado en la ciudad de Río de Janeiro. Sería en esta ciudad donde en 1839 el naturalista Manuel Ferreira Lagos(hacia 1816-1871) ,que años después impulsaría la creación de la Comisión Científica de Exploración para organizar expediciones al interior del país en detrimento de las expediciones foráneas que calificaba de “viajeros extranjeros de mala fe o frívolos” , descubriría en la Biblioteca Pública de la corte, antecedente de la Biblioteca Nacional de Brasil, un antiguo manuscrito, muy dañado por el paso del tiempo y la labor destructiva de los insectos. Lagos lo entregó para su estudio al Instituto Histórico y Geográfico de Brasil que había sido creado apenas un año antes para promover la investigación y la conservación de aquellos lugares de especial relevancia histórica o cultural y también para la exploración de los territorios aún desconocidos de Brasil .

Una de las páginas de Manuscrito 512 donde se puede apreciar las manchas de humedad y el mal estado de conservación en el que se encontraba después de décadas de abandono en la Biblioteca de la corte hasta que fue rescatado de allí por Manuel Ferreira Lagos. En su interior se hallaba el relato de un viaje de exploración realizado durante diez años por el interior de Brasil por un grupo de dieciocho hombres que integraban una bandeira, nombre que se daba a grupos de hombres armados que tanto realizaban incursiones en territorios controlados por los españoles como se adentraban en zonas inexploradas del Brasil capturando indígenas que luego vendían como esclavos a los grandes propietarios de plantaciones. Para los españoles eran bandidos, para los portugueses hombres que extendieron las fronteras de la América portuguesa. El cronista del Manuscrito 512, llamado así por la referencia con la que se hallaba archivado, es anónimo pero dota a su relato de un lenguaje vivo y brillante al tiempo que transmite un aliento de misterio y enigma que personalmente me recuerda al H.P.Lovercraft y sus narraciones de ciudades míticas de “Los mitos de Cthulhu”   
Como toda nación que acaba de nacer,  el gobierno brasileño quería fortalecer la unidad nacional  y una de las formas para conseguirlo ha sido siempre buscar en el pasado símbolos que sirvan para impulsar la cohesión del territorio alrededor de mitos nacionales, como la existencia de culturas que habitaran aquellas tierras en tiempos anteriores a la colonización portuguesa. Y aquí el documento hallado por Manuel Ferreira Lagos iba a jugar un papel relevante , sobre todo cuando el contenido del manuscrito fue traducido por el religioso, poeta e historiador Januário da Cunha Barbosa(1780-1846) y publicado en su integridad por la revista del Instituto Histórico y Geográfico. En el texto de este manuscrito, que a partir de 1881 sería conocido con el nombre de Manuscrito 512 por su número de referencia con el que había sido archivado y con el que aparece registrado en  el Catálogo de la Exposición de la Historia de Brasil de ese año, se relataba las vicisitudes de una expedición portuguesa que se internó en el interior de Brasil durante una década, entre 1743 y 1753, en busca de las legendarias Minas perdidas de Moribeca, un mito que recuerda mucho a la leyenda del reino de El Dorado al que tantos  conquistadores españoles habían sacrificado tiempo, dinero e incluso su propia vida en el afán de hallar aquel reino de oro.
El origen de la leyenda de las Minas Perdidas de Moribeca se remontaba al siglo XVI, en la época de la conquista del territorio del actual Brasil. Recordemos que en marzo de 1500 el navegante portugués Pedro Alvares Cabral(1460-1526) había zarpado de Lisboa trece navíos  cuyo destino era alcanzar la India siguiendo la ruta que había abierto Vasco de Gama (hacia 1460-1524) que en 1498, después de rodear África había alcanzado las costas del subcontinente indio a la altura de la ciudad de Calicut , abriendo así una nueva ruta que comunicaba Europa con la India. Pero a la altura del archipiélago de Cabo Verde, frente a las costas de la actual Senegal, Pedro Alvares Cabral decidió cambiar el rumbo , desviándose más hacia el oeste para evitar una zona de calmas en el Golfo de Guinea, pero la corriente ecuatorial del sur atrapó a las naves llevándolas hasta las costas brasileña, que habían sido descubiertas apenas tres meses antes de la llegada de Cabral por el navegante español Vicente Yáñez Pinzón(1462-1514), uno de los compañeros de Cristóbal Colón(hacia 1452-1506) en el viaje de 1492  que significaría el descubrimiento del nuevo continente.

En este mapa se pueden observar las rutas seguidas por los principales navegantes de finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, desde la ruta seguida por Cristóbal Colón en 1492 que le llevaría hasta el Caribe  hasta la del navegante portugués Vasco de Gama que rodeo el continente africano, dobló el cabo de Buena Esperanza y prosiguió hasta el subcontinente Indio, abriendo una nueva ruta marina entre Europa y Asia que permitiría traer desde allí las codiciadas especias que antes sólo podían transportarse a través de las rutas terrestres que atravesaban gran parte de Asia hasta alcanzar el Mediterraneo, como la celebre Ruta del Incienso. Vemos marcadas con dos lineas verticales los límites establecidos por el Tratado de Tordesillas de 1494 , correspondiendo a Portugal lo que se hallaba en el interior , es decir el Continente Africano, India, el sureste asiático y el territorio de lo que luego sería Brasil y donde llegaría Pedro Álvares Cabral en 1500 , aparentemente de forma accidental , aunque sobre ello hay un debate abierto entre los historiadores pues algunos creen que Portugal ya conocía la situación de estas tierras y Cabral no habría sido el primero en llegar a ellas (imagen procedente de http://www.pais-global.com.ar )

Aunque sea desviarnos momentaneamente del tema de nuestra historia , creo que es interesante recoger  el relato sobre la expedición de Vicente Yáñez Pinzón que le llevaría a ser el primer europeo en poner su pie en la futura Brasil . El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés(1478-1557) nos describe en su “Historia Natural y General de las Indias” el recorrido de la expedición de Pinzón, muy parecido al que de forma accidental seguiría después Alvares Cabral, “tomado el camino de las Canarias y de allí a las de Cabo Verde, y salido de la de Santiago, que es una dellas, a 13 días de enero de 1500 años, tomaron la vía del Austro y después al Levante, y andadas, según dijeron, 700 leguas, perdieron el Norte y pasaron la línea equinoccial. Pasados della, tuvieron una terribilísima tormenta que pensaron perecer; anduvieron por aquella vía del Oriente o Levante otras 240 leguas”.  Una vez atravesada la línea equinoccial , otro cronista, el italiano Pedro Mártir de Anglería(1457-1526), nos cuenta que “el 26 de enero vieron tierra desde lejos, y observando la turbiedad del agua del mar, echaron la sonda y hallaron una profundidad de 16 codos, que vulgarmente llaman brazadas. Acercáronse y desembarcaron y, habiendo permanecido allí dos días, pues no encontraron en ese tiempo hombre alguno por más que vieron huellas suyas en la playa, grabaron en los árboles y rocas próximas al litoral los nombres de los Reyes y los propios, con noticia de su llegada, y se marcharon”.
Sobre este mismo hecho cuenta fray Bartolomé de Las Casas(1484-1566)  que el “26 de enero vieron tierra bien lejos; ésta fue el cabo que agora se llama de Sant Agustín, y los portugueses la Tierra del Brasil: púsole Vicente Yáñez entonces por nombre cabo de Consolación” y el propio Bartolomé de Las Casas nos relata también el primer encuentro de los hombres de Pinzón con los indígenas de aquellas tierras “otro río, pero no con suficiente profundidad para ser recorrido con las carabelas por lo cual enviaron a tierra para reconocerla cuatro esquifes de servicio con hombres armados. Éstos vieron sobre una eminencia próxima a la costa una multitud de indígenas, a quienes, enviando delante un soldado de infantería invitaron a tratar. Pareció que ellos intentaban apoderarse y llevarse consigo a nuestro hombre, pues así como éste les había arrojado para atraerlos un cascabel, ellos, desde lejos, hicieron otro tanto con un palito dorado de un codo; y al inclinarse el español para cogerlo, rodeáronlo rápidamente con ánimo de apresarlo; pero nuestro infante, protegiéndose con el escudo y la espada de que estaba armado, se defendió hasta que sus compañeros lo ayudaron con los botes.” Parece que los indígenas conocieran ya la pasión que entre los españoles despertaba el oro, pues había utilizado como señuelo para hacerles caer en la trampa  “un palito dorado de un codo”

Mapa del recorrido realizado por Vicente Yáñez Pinzón en 1500 , que había zarpado el 19 de noviembre de 1499 al frente de cuatro carabelas pagadas por él mismo y recorrería parte de la costa de Brasil en el mes de enero de 1500 , tres meses antes de la llegada de Pedro Álvares Cabral, pasando por la desembocadura del Amazonas y alcanzando casi hasta donde hoy se encuentra la ciudad de Fortaleza. Durante el viaje escucharon relatos de los indígenas que les hablaban de la existencia de oro en el interior , un relato que se repetía por todo el continente dando origen a la leyenda de El Dorado y , años más tarde, a la de las Minas perdidas de Moribeca . (imagen procedente de http://www.odisea.ucv.cl )

 

Siguiendo la crónica del viaje ,Pedro Mártir de Anglería  recoge una primera referencia a ese metal que despertaba la fiebre de todos los conquistadores, ya fueran castellanos o portugueses “descubrieron que desde unos grandes montes se precipitaban con gran ímpetu ríos de rápidas corrientes. Dicen que dentro de aquel piélago hay numerosas islas feraces por la riqueza de su suelo y llenas de pueblos. Cuentan que los indígenas de esta región son pacíficos y sociables, pero poco útiles para los nuestros, ya que no consiguieron de ellos ningún provecho apetecible, como oro o piedras preciosas; en vista de ello, se llevaron de allí 30 cautivos. Los indígenas llaman a dicha región Mariatambal; empero, la situada al oriente del río se dice Camamoro, y la occidental Paricora. Los indígenas indicaban que en el interior de aquella costa existía cantidad no despreciable de oro.” Se cree que este río era el Amazonas , al que el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo da el nombre de Marañón . Como vemos, el primero en recorrer aquellas tierras parece ser que fue la expedición de Vicente Yáñez Pinzón, aunque sería Pedro Álvares Cabral quien tomó posesión del territorio en nombre de la Corona portuguesa el 22 de abril del año 1500 dándole el nombre de Terra Sanctae Crucis. De hecho, aquel territorio pertenecía a Portugal en virtud de las líneas establecidas por el Tratado de Tordesillas de 1494  firmado por las coronas de España y Portugal con el que se repartieron el mundo.

pedro álvares cabral
Ruta seguida por Pedro Álvares Cabral que llegaría a tocar tierra brasileña el 22 de abril de 1500, cuando avistó el Monte Pascoal , en el actual estado brasileño de Bahía , después de cuarenta y tres días de navegación, desde que zarpara de Belem el  9 de marzo de 1500. Estaba convencido de que se trataba de una isla, por lo que la llamó isla de Vera Cruz (ilha de Vera Cruz) y tomó posesión de aquella tierra en nombre del rey de Portugal, Manuel I el Afortunado, construyendo una cruz y celebrando la primera misa en territorio brasileño el 26 de abril de 1500 . La flota que acompañó a Cabral en este viaje era la más importante que había enviado Portugal al mar hasta entonces, formada por diez buques, tres carabelas y una naveta de comestibles (imagen procedente de http://www.brazadv.com )
Incluso se cree que hubo otras expediciones portuguesas anteriores a la de Pedro Álvares Cabral, expediciones que se habrían llevado en el más estricto secreto para evitar que fueran conocidas por España y que se desarrollarían en 1498 o , incluso, en 1494, dirigidas por el navegante portugués Duarte Pacheco Pereira (hacia 1460-1533) . Esta suposición se basa en el texto contenido en el llamado Planisferio de Cantino, realizado en el siglo XV ,  donde junto al mapamundi en el que se recogían los descubrimientos de los navegantes portugueses del siglo XV encontramos este texto  en el que hace referencia a una expedición del año 1498 durante el reinado de Manuel I de Portugal(1469-1521)  “Tenemos sabido y visto como en el tercer año de vuestro reinado del año de Nuestro Señor de mil cuatrocientos noventa y ocho, donde a nos vuesa Alteza mandó descubrir la parte occidental, pasando más allá de la grandeza del mar Océano, que se encuentra y navegada también un gran terreno, con muchas y grandes islas adyacentes a ella y está grandemente poblada. Tanto se dilata su grandeza y corre con mucha longura, que de una parte a la otra no se ha visto o conoce la finalidad y el cable de la misma. Se trata de encontrar que es muy delgada y Brasil, con muchas otras cosas de que los navíos estos reinos vieron grandemente poblada.”

 Planisferio de Cantino , un mapamundi realizado en una fecha desconocida del siglo XV y cuyo autor es anónimo, aunque se piensa que tuvo que ser portugués. Lo único que sabemos con certeza es que apareció en Italia en 1502 llevada allí por Alberto Cantino, que era un espía italiano al servicio del duque de Ferrara y que había logrado infiltrarse en la corte portuguesa hasta el punto de convertirse en secretario del rey Manuel I el Afortunado (1469-1521), puesto desde el que pudo hacerse con este mapa , en el que figura la costa de Brasil , la Península de Florida, que no sería descubierta hasta el año 1513 por Juan Ponce de León(1460-1521). También aparece la costa africana con una exactitud desconocida en la época. Como un mapa del siglo XV podía tener datos tan exactos de la costa africana, de la costa brasileña y de la Península de La Florida que aún no había sido descubierta, es otro enigma que nos lleva a pensar que hubo expediciones anteriores a las admitidas por la historia oficial, pues cuando fue realizado ni Pedro Álvares Cabral había llegado a Brasil ni Florida había sido descubierta, alguien tuvo que haberlas cartografiado antes , lo que daría validez a la hipótesis de las expediciones secretas de Duarte Pacheco Pereira (imagen procedente de http://www.paraquefuturoeducamos.com )

Ya podemos ver como la historia del descubrimiento de Brasil es parecida a una apasionante novela de misterio, con expediciones secretas, encuentros con tribus desconocidas, relatos de riquezas en el interior de la selva y la lucha entre las dos grandes potencias del momento por hacerse con aquel territorio. Pero fuera quien fuese el primero en poner el pie en el actual Brasil, la expedición de Duarte Pacheco Pereira o la de Vicente Yáñez Pinzón, sería la de Pedro Alvares Cabral la que reclamaría su posesión para la corona portuguesa y así comenzaba la conquista de aquel territorio que durante los siguientes tres siglos sería colonia portuguesa. Y es aquí donde aparece el primer de los protagonistas relacionados con nuestra aventura, el marinero portugués Diogo Álvares Corrêa (1475-1557), que habría sobrevivido a un naufragio frente a las costas de Brasil, a la altura de la actual ciudad de Salvador de Bahía en 1510 . Aquí difieren las versiones, pues mientras unos afirman que los compañeros de Correa fueron muertos por los indios tupinambás y sólo respetaron la vida de Corrêa, otros textos señalan que sólo Corrêa había llegado con vida a la costa y fue bien acogido desde un principio por los tupinambás que le dieron el nombre de Caramuru, cuya traducción también es controvertida, desde la que lo traduce como “palo que escupe fuego” haciendo referencia a las armas de fuego portuguesas, a la que afirma que significa “lamprea”
Diogo Álvares se integraría en la vida del pueblo tupinambás y el jefe de la tribu  le ofrecería la mano de su hija Paraguaçu, el primer matrimonio entre un portugués y una indígena. Permanecería durante cuarenta años con los tupinambás actuando como intermediario entre ellos y los portugueses . Uno de los descendientes del matrimonio entre Diogo Álvares y Paraguaçu fue Belchior Dias Moreira (1540-1619) que, a su vez, era primo de Gabriel Soares de Sousa(1540-1591), descubridor de las primeras minas de plata del Brasil. Belchior siguió los pasos de su primo y se internó en el territorio de la Sierra de Itabaiana, donde después de una década de exploraciones, afirmó haber encontrado grandes minas de plata en la región , pero sin revelar el lugar exacto donde se encontraban. En lugar de eso en 1600 tomó un barco rumbo a España, pues desde 1580 los reino de Portugal y España se hallaban unidos bajo el poder del rey español , primero de Felipe II(1527-1598) y ahora de su hijo y sucesor Felipe III(1578-1621). La intención de Álvares era revelar el lugar de las minas si el monarca le concedía un título de nobleza,el de Marqués de las Minas,  pero después de esperar cuatro años infructuosamente ya que este era un título que se concedía solo a los que eran nombrados gobernadores de Brasil, Álvares regresaría a Brasil . A pesar de los intentos de los sucesivos gobernadores de Brasil para que revelase el lugar donde se encontraban Álvares se llevó el secreto a su tumba en 1619.

Mapa del estado brasileño de Mato Grosso, fronterizo con Bolivia y en pleno corazón de la selva del Amazonas, el lugar donde se internaron los bandeirantes  buscando las Minas perdidas de Moribeca y donde casi dos siglos después iría Fawcett siguiendo sus pasos en busca de la ciudad perdida que los bandeirantes describían en el Manuscrito 512. Su nombre en portugués, Mato Grosso, significa Selva espesa pues se encuentra cubierta en su mayor parte por selva que se extiende en grandes planicies donde es raro encontrar alturas superiores a los quinientos metros excepto en las principales sierras. Según el Tratado de Tordesillas estas tierras pertenecían a España y las misiones de la Compañía de Jesús se establecieron en este área, pero fueron expulsados violentamente por los bandeirantes que recorrían estas apartadas regiones buscando oro y también indígenas para convertirlos en esclavos (imagen procedente de http://www.tusbuscadores.com )
Esta es una de las versiones, pues en otras se afirma que no fue Belchior,sino su hijo Rubeiro Dias el descubridor de las Minas que recibirían el nombre de Moribeca porque era el apodo con el que se conocía entre los indígenas a Rubeiro. También se dice que , ya fuera Belchior  o su hijo Rubeiro, fue encarcelado por orden de Felipe III al negarse a revelar la localización de las minas y que  consiguió la libertad al pagar la fianza gracias a la fortuna que había amasado con la plata extraída de las minas y en otras versiones habría muerto en prisión. Lo cierto de todo esto es que acababa de nacer una leyenda, que se convertiría en la versión portuguesa de la búsqueda de El Dorado, las Minas Perdidas de Moribeca, y a la búsqueda de estas minas se dedicarían durante los siglos siguientes los llamados bandeirantes, nombre con el que se conocía a aquellos hombres que penetraban en el interior de Brasil partiendo de la población de San Pablo de Piratininga, a la que conocemos mejor como Sao Paulo. Muchas de estas expediciones no tenían como objetivo  la exploración del territorio , sino la captura de indígenas para hacerlos esclavos y venderlos luego para el trabajo en las grandes plantaciones de azúcar. Su comportamiento violento con los indígenas les llevaría a enfrentarse a la Compañía de Jesús que trataba de protegerlos y por ello se ganarían fama de piratas en las tierras limítrofes con el Brasil.
Sería una de estas bandeiras, llamadas así porque sus integrantes se reunían entorno a una bandera o bandeira en portugués, la que protagonizaría la expedición entre 1743 y 1753 , relatada en el Manuscrito 512 hallado en 1839, como ya hemos visto, por  Manuel Ferreira Lagos, y traducido después por Januário da Cunha Barbosa, donde un cronista anónimo relataba las aventuras de aquella expedición que comenzaba así, y cuya traducción he tomado del libro “La maldición de los exploradores” del escritor y periodista español Lorenzo Fernández  Bueno  “Relato histórico de una oculta y gran población antiquísima sin habitantes, que se descubrió en el año 1753:habiendo viajado diez años por las selvas , para ver si descubrían las decantadas minas de plata del gran descubridor Moribeca, que por culpa de un gobernador no se hicieron patentes, pues quería usurparle esta gloria , llegó esta noticia a Río de Janeiro a principios del año 1754”. Y tras avanzarnos el descubrimiento de una gran población perdida en la selva, continúa el cronista “Después de una larga e infortunada peregrinación, incitados por la insaciable codicia del oro, y casi perdidos por muchos años en esa profunda selva, descubrimos una región de montes tan elevados que parecían llegar a la Región Etérea” Describe la belleza espectacular de aquel paisaje desconocido “el esplendor que se veía desde lejos, principalmente, cuando el Sol daba en el cristal del que estaba compuesta, formaba una visión tan grande y agradable , que ninguno podía desviar sus ojos de aquellos reflejos”

Estas son las inscripciones que aparecen recogidas en el Manuscrito 512 en base a lo que los integrantes de la expedición de 1742-1752 vieron en aquella población perdida. Así describían el Templo donde encontraron algunas de estas inscripciones “En la parte izquierda de dicha plaza  hay otro edificio totalmente arruinado. Por los vestigios se nota bien que fue un Templo, porque todavía conserva  parte de su magnífica fachada , y algunas naves de piedra entera. Ocupa gran territorio, y en sus arruinadas paredes se ven obras primorosas con algunas figuras y retratos embutidos en la piedra con cruces  de varios caracteres  curvos y otras delicadezas que se necesitaría mucho tiempo para describirlos” Fawcett creería ver en estos caractéres emparentados con los alfabetos semitas y líbicos (imagen procedente de http://mesoamerica.narod.ru ) 
Los integrantes de la expedición deciden aproximarse  a aquellos montes pero “circundando las montañas, no encontramos paso libre para poder ejecutar la resolución de acercarnos  a estos Alpes y Pirineos brasileños, este desengaño nos produjo una inexplicable tristeza. “ Pero la fortuna saldría en su ayuda “De pronto un negro que iba caminando hacia la leña, vio un venado blanco , quien nos hizo descubrir , el camino entre dos sierras, parecían cortadas a propósito, y no por la naturaleza. Con la alegría de la novedad comenzamos a subir” El camino es largo y difícil “Tardamos más de tres horas en la subida” y una vez alcanzada la cumbre “divisamos más o menos a legua y media un gran poblado, pareciéndonos por lo dilatado de la figura , una Ciudad de la Corte de Brasil” Descienden al valle pero no ven movimiento en la ciudad. Mandan a un indio en misión de exploración y a su regreso  “volvió asombrado diciendo que no encontró rastros de ninguna persona”. Deciden entonces dirigirse hacia la enigmática población “Entramos una madrugada, sin que hubiese quien nos saliera al encuentro para impedir nuestros pasos” y describe su entrada “está hecha por tres arcos de gran altura, el del medio más grande que el de los dos costados” y ven una extraña inscripción “sobre el grande y principal , divisamos letras que no pudimos copiar por la gran altura”.
A continuación franquean esta entrada y nos describe el interior de la ciudad “Hay una calle del largo de los tres arcos, con casas de pisos de una y otra parte, con los frentes de piedra labrada y ya obscurecidas, notando que por la regularidad y simetría  con que están hechas , parece sólo una casa, y sin tejas, porque los techos son de ladrillos quemados unos y de lajas otros” Registran las casas que van encontrando  pero está todo desierto y sin signos de vida “Recorrimos con bastante miedo algunas casas y en ninguna encontramos vestigios de vajillas , ni muebles, que pudiésemos por el uso y el trato , conocer la calidad de los nativos;las casas son todas oscuras en el interior, con apenas una luz escasa , y como son abovedadas, resonaban los ecos de los que hablaban, y nuestras mismas voces nos atemorizaban”. Continúan su recorrido por la calle hasta alcanzar una plaza “y en el medio de ella una columna de piedra , y sobre ella una estatua de hombre común, con una mano en el costado izquierdo, y el brazo derecho extendido, mostrando con el dedo índice el Polo Norte” El cronista narra como estaba todo lleno de murciélagos “Los murciélagos eran tantos , que investían la cara de la gente y hacían tal ruido, que admiraba” y observa una extraña “figura tallada a medio relieve en la misma piedra, dispuesta de cintura para arriba, con corona de laurel; representa una persona joven, sin barba , con una banda atravesada al dorso”

Fotografía del río Xingu,afluente del Amazonas,  uno de los ríos que atraviesan el Mato Grosso . Su nacimiento se encuentra en el Parque Indígena Xingu, el primer parque indígena creado en Brasil en el año 1961 . En esta zona o cerca de ella estuvieron los bandeirantes  que encontraron aquella ciudad perdida y donde también iría Fawcett (imagen procedente de http://centroyachak.blogspot.com )
En la figura descubren también símbolos enigmáticos , al igual que habían visto en la puerta de entrada de la ciudad, y siguiendo su exploración contemplan un gran templo en ruinas  y una serie de casas también derruidas “una gran parte de casas todas arruinadas , y sepultadas en grandes y pavorosas aberturas en la tierra” Más adelante descubren un río “al frente de dicha plaza corre arrebatadamente un largo y caudaloso río” y deciden seguir su curso “Caminamos tres días río abajo, nos topamos con unas cataratas que hacían tanto estruendo por la fuerza de las aguas , y resistencia en el lugar , que juzgamos que no hacía mayor las bocas del decantando Nilo;después de este salto , se dilata tanto el río que parece el gran Océano” Junto a la catara descubren unas cuevas  y “entre estas cavernas vimos una cubierta con gran laja y con figuras labradas en la misma piedra, que al parecer insinúan gran misterio” y apartado de las orillas del río descubren “un edificio como una casa de campo de doscientos cincuenta pasos de frente” y dentro de él  “quince casas(habitaciones) pequeñas y todas con puertas que dan a esa sala, y cada una con un caño de agua”. A continuación los exploradores tratan de hallar oro y lo encuentran con facilidad“Entramos por las márgenes del río a tratar de descubrir oro, sin trabajo encontramos una buena pinta  en la superficie de la tierra” .
Un grupo se aparto del resto para seguir el río  y “después de nueve días de marcha avistaron una canoa con dos personas blancas, de cabellos negros sueltos y vestidas europeas” ¿Quienes eran? En el relato no se explica de donde habían surgido estas personas pero nos cuenta como uno de ellos hace un descubrimiento “Uno de nuestros compañeros, llamado Joao Antonio, encontró en las ruinas de una casa una moneda de oro, esférica , mayor que nuestras monedas de seis mil cuatrocientos :de un lado con la imagen o figura  de un joven de rodillas, y del otro lado , un arco, una corona y una flecha” y está seguro que tiene que haber muchas más “porque si fue castigada por un terremoto, no les hubiera dato tiempo a poner a buen resguardo las cosas preciosas, más es necesario un brazo muy fuerte y poderoso para remover aquellos escombros” Y termina el cronista dirigiéndose a la persona para la que ha escrito el relato , como si se tratara de un informe oficial “Mandé esta noticias a Vuesa Merced de la selva de Bahía, y de los ríos Paracacu, asegurándole no haber dado informes a ninguna persona” y expresa su preocupación por un indio integrante de la expedición que les había abandonado para regresar a la ciudad “Por supuesto que de nuestra compañía salió un compañero con ideas diferentes” e insta a quién va dirigido el escrito a “sobornando a ese indio hacerse conducir a Vuesa Merced hacia esos tesoros”

Fotografía de Percy Harrison Fawcett que será nuestro protagonista en la segunda parte de este relato . Fawcett creía firmemente en la veracidad del relato contenido en el Manuscrito 512  y escribió sobre su búsqueda de los misterios que se ocultaban en la selva “Entre el mundo exterior y los secretos de la antigua Sudamérica ha descendido un velo, y el explorador que ansíe descorrerlo deberá estar preparado para afrontar peligros que pondrán a prueba su resistencia a un límite increíble. Es probable que no pase, pero si lo logra, estará en situación de ampliar nuestro conocimiento histórico” Aunque hablaba en tercera persona Fawcett se veía a él mismo como la persona destinada a afrontar aquel reto (imagen procedente de http://www.vuelaviajes.com )  

Este relato, que en sus vivas e inquietantes descripciones de esta ciudad perdida me trae a la memoria los relatos de las misteriosas ciudades descritas por H.P.Lovercraft(1890-1937),  caería en el olvido y fue acumulando polvo en la Biblioteca hasta ser descubierto en 1839, inspirando nuevas expediciones en los años siguientes patrocinadas por el Instituto Histórico y Geográfico de Brasil, llamando la atención de exploradores como el británico Richard Francis Burton(1821-1890) y, por supuesto, el aventurero que protagonizará nuestra segunda parte de esta historia, Percy Harrison Fawcett. De momento dejamos entre la espesura de la selva los restos de esta ciudad y el misterio de las Minas Perdidas de Moribeca y mañana acompañaremos a Fawcett en la búsqueda de su leyenda.

Anuncios