CUANDO LA POBREZA OFENDE LA MIRADA .OCULTEMOS A NUESTROS MARGINADOS

Era mi intención hoy escribir sobre el 80 aniversario de la proclamación de la II República en España , el 14 de abril de 1931, que ponía un breve paréntesis de democracia después de la dictadura de Primo de Rivera y que se cerraría cinco años después con el inicio de la Guerra Civil. Pero lo aplazaré hasta mañana porque hay otra noticia que me ha llamado la atención como ejemplo, una vez más , de la hipocresia de las personas que nos gobiernan, del intervencionismo de las instituciones publicas en la vida del ciudadano mientras que estas mismas instituciones se desentienden cada vez más de las políticas sociales de apoyo a los ciudadanos, en particular en una época donde tantas personas están sufriendo muchas dificultades para salir adelante.
Anatole France (1844-1924) escribió con magnífica ironía  hace un siglo  que ” La ley, en su magnífica ecuanimidad , prohibe , tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan” y George Orwell(1903-1950)  decía que “todos los hombres somos iguales, pero algunos más iguales que otros”. Si , en teoría la ley es para todos la misma, los derechos son colectivos para toda la población y vivimos en una sociedad que defiende la igualdad.  Por supuesto, y como todos sabemos, esto no es verdad, y por mucho que nos repitamos la frase de que “el que solo tiene dinero es muy pobre” y que “el dinero no da la felicidad”  refleja mucho más la realidad las cínicas pero certeras palabras de Woody Allen “el dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesitas un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”
No, nada bueno hay en la pobreza . Es fácil tratar de tranquilizar nuestras conciencias culpabilizando al mendigo, al vagabundo que duerme en nuestras calles, al que miramos con reparos por miedo a que nos atraque o rechazamos con gesto de asco por el mal olor que desprende . Pensamos que es un borracho, un drogadicto, un enfermo mental y que si no se lo tiene merecido , al menos si que se lo ha buscado. El pobre es culpable de ser pobre y como tal le trata la sociedad , no con la cárcel física pero si con otra mucho más severa, la cárcel moral, la del aislamiento social, la de la marginación, el convertir al vagabundo en un ser invisible por el que nuestra vista resbala sin verle mientras nos dirigimos con apremio a nuestros importantes asuntos, porque nosotros si estamos integrados en el sistema, somos buenos ciudadanos y además algunas veces nos rascamos el bolsillo y damos algo de limosna para sentirnos generosos.
Alberto Ruiz Gallardón(1958), que fue presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid d 1995 a 2003 y alcalde de Madrid desde 2003 hasta este mismo año donde aspira a la reelección   , ya ha tratado de impulsar otras leyes con las que pretende solucionar los problemas sociales a través de prohibiciones y no tratando de mejorar las condiciones de vida de estas personas 
Pero no deberíamos olvidar las palabras del escritor español Baltasar Gracián “la fortuna se cansa de llevar siempre a un mismo hombre sobre sus espaldas”. La fortuna es caprichosa y los que  hoy nos sentimos seguros por los giros del azar y el destino mañana podemos encontrarnos en su misma situación. Es la única forma de plantear esta cuestión de manera  que podamos empatizar con los hombres que viven, comen y duermen en nuestras calles. Y si, algunos serán alcohólicos, otros drogadictos, otros enfermos mentales y otros muchos personas corrientes como tu lector y como yo, que han perdido su empleo, no han encontrado otro y eso les ha conducido a perder la casa y a terminar en la calle. Es más fácil de lo que parece y aunque muchos dicen que son vagos  o que no luchan lo suficiente, pienso que no todo el mundo tiene la misma fortaleza, que hay personas que siendo muy buenas y valiosas , carecen de las oportunidades, de la  fuerza de voluntad, del carácter ,la decisión o la fortuna  para enfrentarse a sus problemas y terminan hundidos  y marginados en las calles.
Detrás de cada una de estas persona hay una historia, que nadie se detiene a escuchar porque en realidad la gente bastante tiene con sus problemas como para ocuparse de los del prójimo. Y mientras el río humano que recorre las calles cada día pasa a su lado, estos hombres invisibles siguen ahí, sentados y olvidados del mundo. ¿Olvidados? No del todo. Nuestros políticos, los mismos que tratan de desmontar el Estado del Bienestar, retirar la protección social, disminuir los derechos de los trabajadores, los mismos que son responsables de habernos introducido en este agujero de la crisis de la que sólo saben sacarnos sacrificándonos a nosotros, esos mismos a los que todos pagamos para que gobiernen en nuestro nombre pero que terminan gobernando sólo en función de sus propios intereses sin tener en cuenta nuestras opiniones, se acaban de acordar de los mendigos.
Cuando estuve hace diez años en el típico viaje en grupo por París y Londres me sorprendió que no hubiera ni un sólo mendigo por sus calles, al menos por los barrios céntricos y los cascos históricos, los más frecuentados por los turistas. Pero la cosa cambiaba cuando te movías un poco de esa zona, empezabas a ver hombres y mujeres dormidos en bancos o sentados en esquinas esperando una limosna. Entonces me pareció inmoral la forma en que las autoridades de estas grandes ciudades te hacían creer que no existía la mendicidad en sus calles , cuando lo único que habían hecho era expulsarla de la vista de la gente hacia zonas más alejadas.  Una década después me encuentro con que en Madrid , esta ciudad que siempre recibe a todo el mundo con los brazos abiertos y donde dicen que nadie se siente extraño, se quiere ahora no sólo expulsar a estos pobres del centro, sino que desaparezcan definitivamente de nuestras calles.
En los albergues de Madrid sólo puedes quedarte a dormir y a partir de las siete de la mañana tienes que dejar las instalaciones. En una entrevista a Pedro Cluser, autor del blog Sin Hogar , dice ” Es falso que los sin techo no quieran ir a los albergues; lo que pasa es que no quieren que les humillen. Yo no quiero caridad, sino saber qué derechos tengo como ciudadano” Y lo dice alguien que sabe lo que es dormir a la intemperie
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, ha dicho “Tenemos que aprobar una ley estatal, siempre que haya recursos públicos suficientes, que no sea potestativo de ellos(los mendigos) sino obligatorio que salgan de la vía pública”. Por supuesto, como sucede  con las famosas “guerras humanitarias” y de “protección de la población civil”, el objetivo de esta ley no puede ser más loable y altruista , pues se trata de ofrecerles un techo y que estén debidamente atendidos. La ley no sólo afectaría a los mendigos sino también a las prostitutas, a las personas que hacen de estatuas humanas en la calle y no creo que se tarde mucho en incluir a los que cantan o tocan para ganarse la vida. El objetivo es sacarlos de la calle, aunque ese sea para muchos la única forma de sobrevivir
No es la primera vez que el alcalde de Madrid trata de reformar la vida en nuestras calles a través de leyes , ya sucedió con el Plan Montera para erradicar la prostitución en Madrid, cuando el alcalde declaraba en abril de 2004 “Nuestro objetivo es conseguir que Madrid no sea un destino fácil para las redes mafiosas que trafican con personas con el fin de explotarlas sexualmente. Para nosotros erradicar la prostitución no es una utopía, es una necesidad porque creemos que representa una violación de los Derechos Humanos”. También el año pasado eliminó a los hombres que llevaban publicidad en sus cuerpos porque dijo que eran empleos denigrantes . Ahora los pobres también son indignos de aparecer ante nuestros ojos, se denigran a sí mismos y a esta ciudad, así que la solución es sacar una ley que los quite de nuestra mirada.
El Plan Montera contra la prostitución fracasó porque a la prostitución no se la erradica prohibiendo a estas mujeres que comercien con su cuerpo ni denunciando a los clientes que pagan por tener sexo. En primer lugar, si yo quiero ganarme la vida con el sexo y me pagan por elllo, no debería haber una ley que lo prohiba, lo que si hay que perseguir es a los proxenetas que engañan y explotan a estas chicas. En segundo lugar, si quieres que dejen la calle ,hay que crear las condiciones sociales para que eso se produzca, no son con palabras con las que come la gente sino con el dinero que tienen que ganar para comprar esa comida o pagar el alquiler del piso. Como la prostitución no es un delito en España tampoco comenten un delito los que acuden a ella, por lo que la ley que promulgó el alcalde era inaplicable y un fracaso absoluto, que sólo sirvió para hacer demagogia, esa práctica tan querida de nuestros políticos.
Imagen de una manifestación contra la pobreza en Madrid. Según un estudio del INE( Instituto Nacional de Estadística), de diciembre de 2005, más del 16  por ciento de las personas que viven en la calle tienen título universitario; más del 64 por ciento tienen estudios secundarios; más del 30 por ciento no tiene ninguna adicción; más de un 50 por ciento busca trabajo. Nadie esta a salvo de hallarse en esta situación ¿nos gustaría que la solución a esa situación sea sólo encerrarnos en un albergue para esconder nuestra presencia ?
La idea del alcalde no es nueva , en 1933 se promulgó la Ley de Vagos y Maleantes , conocida por el pueblo como “La Gandula” y que había sido aprobada por el Parlamento de la República por unanimidad de todos los grupos políticos de entonces. Era una ley que no se aplicaba sobre delitos cometidos, sino que se trataba de una ley preventiba , para evitar que estos fueran cometidos por mendigos, vagabundos , proxenetas y otros marginados sociales, lo que en realidad significaba considerarles culpables por adelantado de delitos que no había cometido , presuponiendo que los iban a cometer en el futuro. En virtud de esta ley , se les podía llegar a retener hasta que se considerase que habían dejado de ser peligrosos, lo que dejaba a estas personas completamente desprotegidas ante la ley, sin ninguna garantía legal que les amparase.
Tampoco deberíamos llevarnos las manos a la cabeza y pensar que esas cosas ya no suceden.   En nuestros días y en esta misma ciudad se hace lo mismo con los extranjeros sin documentación o en situación ilegal , a los que se lleva a los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) donde, sin haber cometido ningún delito recogido en nuestro Código Penal, son retenidos y privados de su libertad por espacio de 60 días , convirtiéndolos en criminales sin crimen. Si después de dos meses de internamiento no se logra repatriarlos , se les devuelve a la calle, donde pueden ser detenidos de nuevo en cualquier momento gracias a las frecuentes redadas contra extranjeros a las que se dedica nuestra policía por ordenes de los políticos que las dirigen. En muchas zonas de Madrid ser negro, gitano o tener aspecto de suramericano es motivo suficiente para que la policía sospeche de ti y te exija la documentación. Ya hablaré sobre ello en un próximo artículo más extensamente, pero es un buen ejemplo de como pueden llegar a violar las libertades individuales desde nuestras instituciones publicas, eso si, siempre por nuestro bien y nuestra seguridad.
Volvamos a la Ley de  Vagos y Maleantes, que lejos de ser derogada , bajo la dictadura de Franco (1939-1975) fue reformada y ampliada en 1954, para incluir también en ella a los homosexuales. Veamos algunas de sus disposiciones:
Articulo sexto: A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena , exploten a menores de edad, enfermos o lisiado , se les aplicarán para que las cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:
1- Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.
2- Prohibición de residir en determinado lugar o territorio, y obligación de declarar su domicilio
3- Sumisión a la vigilancia de los delegados  
Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche en Madrid, donde son llevados los extranjeros que residen ilegalmente en nuestra ciudad . No es una prisión pero lo parece y en ella deben permanecer hasta dos meses antes de que se les devuelva a sus naciones de origen o se les libere. Son frecuentes también las redadas policiales donde se busca a todo aquel que por su apariencia física parezca extranjero, sobre todo negros, gitanos y suramericanos 
Posteriormente, en 1970, se dicta una nueva ley llamada “Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social”, también dirigida al control de los marginados sociales , la cual aumentaba la pena para los detenidos por ejercer la mendicidad, el vandalismo, el tráfico de drogas , los inmigrantes sociales, los homosexuales  y toda aquella persona que fuera considera peligrosa para la sociedad, lo que daba un poder arbitrario y absoluto a las autoridades para detener sólo con que considerasen que eras un peligro social . La pena era de cinco años de encarcelamiento o ingreso en centros psiquiátricos. Esta ley no sería derogada en su totalidad hasta el año 1995, aunque en 1979 ya  fueron eliminados algunos artículos , como el referente a la homosexualidad. Al leer esta ley que no conocía en sus artículos entiendo el trauma y la vergüenza que tuvieron que pasar tantas personas  cuyos únicos delitos eran la pobreza o su tendencia sexual.
Parece que el alcalde de Madrid, del Partido Popular, junto con otros alcaldes de diferentes ciudades, quieren resucitar el espíritu de aquella  Ley que cuando la lees ahora causa vergüenza. Quiere arrebatar a los que nada tienen la única libertad que les queda, vivir y dormir donde ellos quieran. Si el señor Gallardón de verdad quiere acabar con la pobreza en las calles de Madrid, no lo hará encerrando a estos hombres y mujeres en albergues donde no quieren estar y en los que tienen  que convivir a la fuerza personas en circunstancias personales y en condiciones mentales muy diferentes. Si quiere devolverles un futuro, si quieres sacarlos de la marginación no los criminalice, porque eso es lo que está haciendo al impulsar una ley que les despoja de su última libertad trasladándoles a albergues, quieran o no. Deles una oportunidad profesional, ofrezcales un trabajo , proporcioneles una esperanza de un futuro mejor y seguro que muchos de ellos dejarán las calles encantados y felices de emprender una nueva vida.
Quiero pensar que es la buena voluntad, el deseo de ayudarles , el que ha conducido al alcalde a tomar esta decisión, pero me temo que el altruismo no se halla entre las virtudes de nuestros políticos. Y me da miedo la fuerza que en España tienen las ideologías, tanto de derechas como de izquierdas, porque llevan a que una parte de la población justifique lo que hacen los “suyos”, haciendo buenas las palabras de George Orwell “No hay delito, absolutamente ninguno, que no pueda ser tolerado cuando “nuestro” lado lo comete”. Si esta ley sale adelante, en mi opinión es un nuevo error y un nuevo intento de control sobre los diferentes aspectos de la vida privada de la población.
Imagen de la Cañada Real Galiana, un asentamiento de chabolas que ha ido creciendo desde los años 60 y donde ahora existen más de 2000 casas y hasta 40.000 habitantes. Es como una favela a las afueras de Madrid . Dice Pedro Cluser en una entrevista al hablar sobre las razones que llevan a la gente a la calle “Por un revés que le ha dado la vida: la muerte de un hijo, una separación, una desestructuración familiar, malos tratos”
El Estado quieren abandonar todas sus responsabilidades sobre la población, desde la educación a la sanidad, porque hay que reducir gastos y desarrolla políticas que nos dejan cada vez más desprotegidos y que causaran que se incremente la pobreza.¿A aquellos que pierdan su hogar por no poder pagar la hipoteca , y tampoco puedan pagar un alquiler porque habrán perdido su empleo y agotado las prestaciones y se vean forzados a dormir en la calle, el estado les pagará una vivienda? Imagino que no, pero si les obligarán a dormir en algún albergue ,conviviendo con desconocidos, algunos de ellos enfermos mentales o personas violentas, todo con tal de que no ofendan nuestra mirada.  Como tememos la muerte no hablamos de los muertos y los ocultamos, hagamos lo mismo con la pobreza, ocultemos a nuestra mirada el espectáculo desagradable de los abandonados de la sociedad, hagamos como si no existiesen. Si no lo ves , no existe.
Tiene razón Tony Judt cuando escribe que “vivimos en una época de políticos pigmeos”, que carecen de la menor altura moral ,que en lugar de crear las condiciones necesarias para que los pueblos que gobiernan puedan desarrollar su vida en libertad, nos ponen continuos obstáculos que limitan nuestros derechos más elementales al tiempo que con una sonrisa nos dicen que es por el bien de todos. Podrían decir estas personas que hacen su vida en la calle, lo mismo que Segismundo en el célebre soliloquio de “La vida es sueño” de Calderón de la Barca “Y teniendo yo más alma  tengo menos libertad?” ¿Con que derecho, señor alcalde, y con que cara va a decir a estas personas que no tienen libertad ni siquiera para decidir si quieren dormir en un banco o en un albergue? Si les quita lo último que les queda, esa libertad que les hace sentirse minimamente dueños de su vida, al menos de los restos del naufragio, les despoja de su última posesión.
Por supuesto que hay que ayudarlos, pero ayudarlos de verdad, no encerrándolos , no maquillando la realidad, no convirtiendo el centro de Madrid en un escenario de teatro que representa comedias cuando su alma es un drama. Los problemas se resuelven enfrentándolos, no escondiéndolos, aunque usted lo niegue y nos diga que es por el bien de estas personas. ¿Os gustaría a alguno de los que leen este artículo que después de sufrir la desgracia de tener que vivir en la calle además tuvieras que soportar la verguenza de unos policías que te tratan como un delincuente porque no tienes con que vivir? No son policías ni leyes lo que soluciona  la pobreza , sino la justicia social,el apoyo y el reconocimiento de la dignidad y la importancia insustituible y sagrada de cada ser humano. ¿Dignidad, justicia social? Perdón, no recordaba que nuestros políticos , tanto nacionales como extranjeros, han olvidado lo que eso significa, sólo entienden que hay que eliminar el gasto publico, recortar las prestaciones sociales y esconder a nuestros pobres.
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LA INMIGRACIÓN NO ES EL PROBLEMA: LOS CHIVOS EXPIATORIOS

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua explica que la expresión “chivo expiatorio” tiene su origen en la práctica religiosa de Israel en la que los sumos sacerdotes sacrificaban un macho cabrío para expiar los pecados de los israelitas.

A lo largo de la historia, en los momentos de crisis, el poder siempre ha buscado chivos expiatorios sobre los que hacer recaer la culpa de los males que afectaban a la sociedad, desviando así la atención del pueblo hacia otros colectivos y eludiendo su propia responsabilidad. Por supuesto, estos chivos expiatorios siempre eran las minorías religiosas,culturales o raciales, aquellos grupos que eran  los más débiles y sin posibilidad de defenderse. Un destino que durante siglos padecieron los judíos europeos, culpables de pestes, hambrunas, sequías y cualquier otro mal imaginable, pero cuando la situación mejoraba volvían a ser admitidos en la sociedad para utilizarlos como un mal necesario, pero no deseado, que se toleraba por los beneficios que se obtenían de su presencia.Los judíos, de hecho, eran  acusados de usureros, pero es que era la única profesión que se les permitía, ya que entre los cristianos la usura estaba prohibida por considerarlo pecado.

Los ejemplos los encontramos a lo largo de toda la historia, desde los judíos en toda Europa, a los cristianos en Roma, los moriscos en España, los negros en Estados Unidos, los herejes, los homosexuales. Todos los que dentro de la sociedad son  diferentes corren el riesgo de ser chivos expiatorios.

Y las cosas no han cambiado. En Europa soplan vientos de xenofobia, se mira con recelo al diferente, al musulmán que profesa su religión, al asiático al que con su laboriosidad se le acusa de competencia desleal, a los millones de personas que se han traslado a este continente huyendo de la pobreza y de unas condiciones de vida que nosotros, afortunados occidentales , no podemos ni imaginar. Durante años se les abrieron las fronteras no porque nos preocupase su bienestar ni entendiéramos su necesidad de una vida mejor, sino porque eran una mano de obra barata, que exigía poco y lo daba todo, desempeñando las tareas más duras que nosotros, con nuestras carreras y educación, no estábamos dispuestos a  realizar. Eran útiles, generaban riqueza y nos hacían la vida más cómoda, así que se les toleraba mientras no causasen muchas molestias.

Pero la crisis llegó, el desempleo creció y los primeros afectados fueron precisamente los más débiles,los emigrantes,  los que hacían los trabajos menos cualificados y que disponían de menos recursos para hacer frente al desempleo. Luego fue creciendo la crisis hasta afectarnos a todos y, entonces, se inició de nuevo el lento girar de la rueda de la  historia y vuelven a repetirse las consignas xenófobas de otros tiempos, suavizadas por un barniz más civilizado, pero en el fondo con la misma intención. Así, nos encontramos con los nuevos racistas participando en el gobierno de Holanda, en el de Italia y creciendo en voto y en poder en muchos otros países de la Unión.

El último ejemplo es la propuesta de la candidata del Partido Popular a la Generalidad de Cataluña , Alicia Sánchez Camacho, que quiere lanzar lo que llama un “contrato de integración” por el cual, aquellos inmigrantes que pierdan su trabajo estarán obligados a regresar a sus países de origen y añade que, “una mayor inmigración no puede ir en perjuicio de las becas,ayudas y servicios que  nuestros ciudadanos reciben” y termina explicando que “con cerca del 20% de parados no se puede hacer la misma política que con un 8%” 



Alicia Sánchez Camacho



Ahora queda claro, ya no son útiles y cuando se queden sin trabajo que se vayan. Muy bien, pero lo que no nos dice la señora Sánchez Camacho es que gracias a la aportación de los millones de inmigrantes que han venido a España en las dos últimas décadas se ha podido financiar la Seguridad Social, el sistema de pensiones y las arcas del Estado. Esas becas y servicios de los que habla ya no los podríamos mantener sin su aportación. Pero además, encuentro terrible la forma de hablar del inmigrante como si fuera una cosa, algo que no siente.¿Qué le parecería a ella si por perder su trabajo tuviera que abandonar su casa, los amigos, la nueva vida que hubiese construido para regresar a un lugar donde no tiene nada? Un inmigrante es una persona como ella y como yo, y no se le puede pedir que esté viviendo con una espada de damocles sobre su cabeza, sabiendo que en cuanto pierda su empleo será expulsado.

No, los inmigrantes no son el problema, han sido durante los últimos años nuestra tabla de salvación, aunque la demagogia política quiera utilizarles una vez más como chivo expiatorio para ocultar que son ellos los responsables, los políticos y los malos empresarios, los especuladores y la profunda perversidad de un sistema económico que ha olvidado que el mundo no son acciones, ni bonos, ni hipotecas, ni divisas, sino seres humanos de carne y hueso.

No permitamos que la demagogia más rastrera, con la que los responsables de los diferentes partidos políticos quieren ocultar su responsabilidad, culpe una vez más a los débiles. Estamos todos en el mismo barco y ,quizás lo que haya que cambiar sea a los capitanes que no saben gobernarlo y nos llevan a la deriva.